22 Diciembre 2005 Seguir en 
Son numerosas las quejas llegadas a nuestra redacción, por el predio abandonado de calle Crisóstomo Alvarez al 900, donde hasta hace varios años funcionó una agencia de venta de automotores. Afirman los vecinos que se acumula allí gran cantidad de basura, lo que se traduce en un riesgo sanitario cierto para la zona. Además, tal cuadro alienta la proliferación de alimañas de diverso tipo, en perjuicio de quienes residen en las cercanías.
No es, por cierto, la primera vez -ni mucho menos- que mencionamos la existencia de situaciones similares. Abundan en nuestra ciudad los edificios o espacios sobre los cuales, una vez que cesa la actividad comercial que allí se cumplía ha recaído el descuido más grande. Se han convertido así en receptáculos de todas las formas de la antihigiene, de una manera por demás dañosa para el vecindario.
Sabemos que existen ordenanzas, vigentes desde tiempo inmemorial y de sobra conocidas, que obligan a todo dueño a mantener sus propiedades en un estado razonable de limpieza. Urge que la Municipalidad de San Miguel de Tucumán haga cumplir tales prescripciones.
No es, por cierto, la primera vez -ni mucho menos- que mencionamos la existencia de situaciones similares. Abundan en nuestra ciudad los edificios o espacios sobre los cuales, una vez que cesa la actividad comercial que allí se cumplía ha recaído el descuido más grande. Se han convertido así en receptáculos de todas las formas de la antihigiene, de una manera por demás dañosa para el vecindario.
Sabemos que existen ordenanzas, vigentes desde tiempo inmemorial y de sobra conocidas, que obligan a todo dueño a mantener sus propiedades en un estado razonable de limpieza. Urge que la Municipalidad de San Miguel de Tucumán haga cumplir tales prescripciones.







