Templos iluminados

El nuevo sistema lumínico de la iglesia de La Merced realza su tradicional arquitectura.

22 Diciembre 2005
Hemos informado, con ilustrativas notas gráficas, acerca de la nueva iluminación instalada en el exterior del santuario de Nuestra Señora de La Merced, en la esquina de Rivadavia y 24 de Setiembre. Dicho templo (centro de una de las más antiguas y tradicionales devociones de Tucumán, cuya estrecha vinculación con la histórica batalla de 1812 es conocida) era, por cierto, merecedor del realce que significa una iluminación adecuadamente diseñada, para la cabal apreciación de su arquitectura y para rodearla del atractivo que ello implica. Se ha buscado, además, utilizar luces de colores distintos, para diferenciar a la iglesia de La Merced de los otros templos ubicados en el centro.
La obra se inauguró el martes pasado, y significó un mejoramiento sustancial del sistema luminoso con que contaba, desde hace una década, el santuario. La tarea fue proyectada por Philips Argentina y ejecutada por el Departamento de Ingeniería de EDET, y se utilizaron en ella 120 luminarias, en un trabajo que demandó más de un mes y medio, y con una inversión de $ 160.000. El Gobierno de la Provincia acordó un subsidio especial para afrontar los gastos de esta realización, que entra dentro del Plan de Revalorización de Edificios Históricos.
Dentro del mismo programa se han ejecutado ya, como se sabe, trabajos similares de iluminación en la Catedral Metropolitana y en el templo y convento de San Francisco, en nuestra capital. En su momento, elogiamos esa iniciativa del Estado provincial. La significación que rodea a las iglesias de referencia, así como el interés de su expresión arquitectónica, las convierte en elementos de gran valor dentro del patrimonio cultural de la ciudad. Bien está, entonces, que el Gobierno invierta fondos en iluminarlas de acuerdo con las técnicas modernas en la materia. Se trata de una tarea de muy destacable beneficio para la cultura y la estética urbana, además del aporte que de ese modo se hace al atractivo turístico de la capital de Tucumán.
Los templos, cabe recordarlo, tienen una singular representatividad en la vida de las ciudades; y mucho más en las que -como San Miguel de Tucumán- se encuentran en pleno proceso de cambio. En efecto, son puntos de referencia permanente, que representan lo inmutable, lo que no se modifica. Por ello tienen la condición de ser "algo simbólico de la identidad de cada lugar", como lo destacan varios estudiosos en el libro "Iglesias de Tucumán. Historia, arquitectura, arte". Por ello es que se hace necesario que la tarea revalorizadora que la nueva iluminación representa, tenga la debida continuidad. No hablamos solamente de la iluminación de otras fachadas religiosas (que sin duda debe también planificarse), sino de una acción que reintegre esos locales a la vida de la sociedad actual. En ese sentido, los referidos autores proponían, entre otras políticas sobre los templos, "exponerlos como alternativa de recorridos turísticos" y "difundirlos didácticamente por su representatividad exterior e interior".
Es una tarea que debe abarcar también las iglesias históricas de la campaña. Pensamos, por ejemplo, ya que se inicia la temporada veraniega, en el conjunto jesuítico de La Banda, en Tafí del Valle. Las sugerentes líneas coloniales de esa capilla rural y sus construcciones aledañas tendrían sin duda un gran realce con una iluminación modernamente diseñada. En la actualidad, La Banda no tiene iluminación significativa alguna y, después de la caída de la tarde, su exterior queda sumido en la oscuridad y, por lo tanto, pasa totalmente inadvertido para los turistas. Se trata sólo de un ejemplo, que podría multiplicarse sin esfuerzo. Nuestro patrimonio de iglesias es significativo, y merece que se le destine una constante preocupación oficial.

Tamaño texto
Comentarios