Visión empresaria

Por Fernando García Soto. Se prevé un año con grandes producciones agrícolas.

19 Diciembre 2005

Las lluvias de las últimas semanas provocaron entusiasmo entre los agricultores tucumanos, aunque también se encienden algunas voces de alarma por este mismo motivo. Son precipitaciones que con frecuencia duran horas, y sin las tormentas que a veces resultan perjudiciales para los cultivos. Si esta tendencia se mantiene durante el verano -como parecen señalar los pronósticos-, el agro de nuestra provincia podría alcanzar superproducciones nunca vistas; récords que obligarán a establecer estrategias claras de comercialización para evitar caídas de precios, principalmente en las áreas del limón y del azúcar.
Hasta el viernes, el laboratorio meteorológico del INTA Famaillá llevaba registrados 44,8 milímetros en lo que va del mes. Volumen para nada despreciable si se tiene en cuenta que la media en este período ronda los 196 milímetros, lo que, de continuar las cosas así, se alcanzaría sin mayores dificultades. Pero lo más interesante fue la marca de noviembre: 215 milímetros, contra una media de 137. Ese superávit hídrico permitió que se inicie con fuerza y grandes expectativas la siembra de la soja, y favoreció a todos los cultivos de nuestra provincia.
Sin dudas, buenas lluvias estivales significan millones de pesos para Tucumán, siempre y cuando -por supuesto- se planifiquen las campañas y, más que nada, la comercialización de lo cosechado, para evitar malvender las producciones.
Y hablando de la soja: con 250.000 hectáreas sembradas y un buen período de lluvias, la cosecha podría llegar a las 800.000 toneladas en la provincia, un récord. En las últimas temporadas, los resultados siempre fueron inferiores a los máximos posibles, precisamente por las sequías. Hoy, en plena siembra, los perfiles están bien cargados y la posibilidad de que la etapa lluviosa se prolongue durante todo el verano entusiasma y llena de expectativas. La suba del precio de la soja -que hasta el viernes superaba los $ 520 por tonelada- es un aliciente añadido para la campaña que está en marcha.
Por el lado de los azucareros, la temporada húmeda también hace pensar en una zafra 2006 aún mejor que la del año que está a punto de concluir, cuando se logró un récord de 1,268 millón de toneladas de azúcar en Tucumán. No obstante, formular pronósticos en esta cuestión es bastante arriesgado, y más si se tiene en cuenta que la actividad debe pasar por la peligrosa etapa de las heladas, que pueden definir el éxito o el fracaso de una temporada. Pero si las condiciones climáticas del próximo invierno no son demasiado duras con el cultivo, se podría pensar en una producción un 10% por encima de la lograda este año. Entonces, ya se hablaría de casi 1,4 millón de toneladas de azúcar sólo en Tucumán -volumen aproximado al consumo del producto en todo el país-, sin contar los resultados de Jujuy y de Salta.
El limón tendrá otro año malo en lo que respecta a fruta para industria, que seguirá sobreofertada. En cuanto a la exportación de los cítricos en fresco, se piensa que las cifras pueden acercarse al récord de ventas externas alcanzado este año, de 370.000 de toneladas. Sin embargo, habrá que esperar la evolución de las cosechas en otros mercados productores de limón para saber si los precios externos serán tan buenos y sostenidos como lo fueron este año. Las lluvias también benefician al tabaco, que mejorará los resultados obtenidos en la última campaña. Y finalmente aparece el arándano, que no deja de avanzar en extensión y en importancia, aun cuando este año el clima no ayudó a estos berries y parte de la cosecha no rindió los frutos esperados.
La posibilidad de grandes cosechas en Tucumán está latente, y de lograrse estos resultados se pondrá nuevamente a prueba la capacidad de los agricultores para manejar con visión empresaria las grandes producciones.

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