La Corte Suprema de Justicia no mira con buenos ojos la creación del juez de Ejecución de Sentencia, porque piensa que los 18 jueces de cámara que hasta ahora se hacían cargo de los condenados deberían poder hacer esta tarea. "Quiera Dios que acertemos con este instituto", dijo el presidente del alto Tribunal, Alfredo Dato, exhibiendo las dudas que le genera la ley sancionada por los legisladores que -remarcó- no consultaron al Poder Judicial antes de debatirla. "Hay que ver cómo camina esta institución para tener una definición", añadió.
La norma, como ha ocurrido con muchas leyes, no surgió de la razón y la previsión, sino del apuro y del espanto. Desde hace casi dos años hay 100 condenados prófugos, pero fue un caso emblemático, la fuga del asesino del remisero Luis Cisterna, lo que disparó la angustia legislativa. Los legisladores terminaron descubriendo las fallas del sistema por el reclamo de Olga Rivadeneira, madre de la víctima, que es quien pidió el juicio político para la jueza Alicia Freidenberg por la fuga. La señora de Cisterna ya había descubierto otra falla en el sistema de seguridad hace años, cuando fue ella quien investigó dónde estaba el asesino prófugo y logró que lo detuvieran, mientras que la Policía ni siquiera lo buscaba.
No sólo Dato y la Corte Suprema tienen dudas sobre la nueva ley. Hay legisladores como Sisto Terán que reconocen que se opusieron en su momento y que ahora aprobaron la norma, "porque -dijo- todo el sistema penal está mal y hace falta un cambio, aunque no haya acuerdo sobre si este es el camino". Además está la percepción de Juan Eduardo Rojas, que cree que hay que crear órganos para hacer un seguimiento de los condenados "con la posibilidad de resocializar a los presos". Cómo se compatibiliza esto con la realidad de que en la cárcel no se resocializa a nadie, tal como lo describió el legislador Carlos Canevaro, que afirma que "la cárcel es una escuela de delincuentes". De hecho, en el Patronato de Liberados dicen que sólo el 30% de los presos halla trabajo al salir, porque en la prisión no reciben capacitación ni ayuda para evitar que vuelvan a hacer lo que los llevó a delinquir.
No es infundada la inquietud de Dato: si 18 camaristas no pudieron hacer un seguimiento de los condenados, ¿podrán apenas dos jueces nuevos hacerse cargo de 1.100 presos? Freidenberg, sometida a juicio político por haber dado permisos de salida al asesino Alberto Tolosa (gracias a lo cual se escapó), ha sido apoyada por integrantes del Poder Judicial que sostienen que la responsabilidad es de los guardiacárceles.
En el debate, los legisladores no tuvieron en cuenta que el principal problema en este caso radicó en que todos se tiraron la pelota. Los jueces dicen que van a seguir siendo garantistas (darán permisos); los guardiacárceles acusarán a los jueces por dar esos permisos, pero no asumen que siempre que trasladan a un reo tienen que llevarlo esposado. Y ni policías, ni jueces, ni legisladores hablaron de la realidad. En la cárcel, un sujeto vive y se comporta de una manera que es muy distinta de la vida en comunidad. La principal falla del sistema está en que no se emplean métodos adecuados para juzgar la conducta de un reo y por eso, desde hace muchos años, se reducen penas a violadores y homicidas, sólo porque tienen "buena conducta" de acuerdo con los patrones de la vida carcelaria.Desde hace tiempo se sabe que hacen falta más defensorías, más fiscalías y más juzgados de instrucción, y que el fuero penal colapsa. Se sabe que hacen falta peritos y psicólogos que digan con certeza si los reos pueden tener buena conducta. Sin estos elementos, ¿cómo hará el juez de Ejecución de Sentencia para hacer cumplir la ley? Hemos creado esta figura sin resolver los problemas de fondo, como quien hace un menú sin tener todos los ingredientes. No sabemos cómo resultará la comida.
17 Diciembre 2005 Seguir en 







