Comprendo la preocupación del Colegio de Arquitectos por la concesión, por parte de la Secretaría de Educación, del predio de la ex estación ferroviaria El Provincial para la escuela para ciegos Luis Braille. Pero mucho más entiendo y conozco de la inmensa necesidad que tiene esa institución de poseer un local propio para la atención de sus alumnos (niños y jóvenes no videntes). Esa escuelita necesita que se ocupen de ella brindándole ayuda. Ese predio fue otorgado luego de muchos años de pedidos infructuosos. Si el Colegio de Arquitectos está en desacuerdo, mejor sería que busque y gestione otro sitio que entienda apropiado para su proyecto, pero que no se diluya la posesión del predio a quienes tanta falta les hace. Las ciudades deben ser funcionales y, en lo posible, bonitas. La escuela Luis Braille debe estar incluida en este concepto.
Eduardo Sergio Ickowicz
binian5@hotmail.com
INCOMPRENSIBLE
Luchar contra la pobreza, el hambre y la desocupación es un eterno problema desde que tengo uso de razón. ¿Es que acaso en nuestro país nos falta territorio para sembrar, construir, fabricar, en definitiva, para dar trabajo a sus habitantes? Tenemos uno de los territorios más privilegiados del planeta por su diversidad de climas y abundancia de agua. Pero nos falta el capital, el dinero. ¿Qué puede hacer una fábrica, una empresa, un emprendimiento agrícola, etcétera, si, aunque disponga del lugar físico y del personal capacitado para desarrollar su actividad, no tiene el capital necesario? ¿Por qué no tenemos una tasa de interés accesible (4% o 5% anual), como en los países desarrollados? ¿Son tan grandes los intereses de los banqueros, que están por encima de los de un pueblo que se muere de hambre? Este es un problema que sólo lo pueden resolver nuestros políticos y, evidentemente, aún no nació el que tenga el suficiente patriotismo y desprendimiento para luchar contra el poder de los banqueros, que nos exprimen desde siempre.
Héctor René Terán
San Martín 980
S. M. de Tucumán
MONODROGAS
El Estado obliga a los profesionales a que cuando hagan sus prescripciones médicas incluyan en ellas no sólo el nombre comercial, sino también el de la droga que compone dicho remedio. Una solución para obligar a los laboratorios a bajar los precios y que el farmacéutico pueda ofrecerle monodrogas al paciente, una alternativa de menor precio. Pero, hecha la ley, hecha la trampa; y el gran negocio, que era de algunos pocos laboratorios, se transformó en el de muchas farmacias. Para muestra vale un botón. Soy usuario de Losartan, una droga de necesidad diaria para muchos hipertensos. El farmacéutico compra en no más de $ 3,60 el blister de 10 unidades y lo vende al público a $ 9,30 (con descuentos, apuntan); es decir, con una utilidad superior al 275%. Si la reglamentación fue hecha para combatir la inexplicable rentabilidad de algunos que impiden a los enfermos el acceso a su medicamento, creo que es hora de que se instrumenten los medios para evitar este segundo aprovechamiento en la comercialización que afecta a la salud y al bolsillo exhausto de la población. Las soluciones existen y son simples. Sólo es necesario que algún desinteresado representante del pueblo las haga efectivas. Espero que no sea un propietario de farmacia, sanatorio, clínica, etcétera.
Guillermo Andrés Buetow
Balcarce 250
S. M. de Tucumán
YERBA BUENA
En la esquina de las calles Heller y Catamarca, en el único baldío de la cuadra, la maleza alcanza los dos metros de altura y el lugar sirve, además, para que la gente arroje basura. Los vecinos estamos cansados de reclamar por esta situación a la Municipalidad de Yerba Buena, sin que tengamos respuesta. ¿Hay que esperar que nuestros hijos sean picados por un alacrán o por cualquier otra alimaña para que recién actúen? Queremos una solución permanente, como por ejemplo, que se construya una plazoleta o que obliguen al dueño a cercar el lugar, y que la Municipalidad corte la maleza de la vereda. Esperamos que, de una vez por todas, se solucione este problema.
Víctor Hugo Ruiz
Catamarca 650
Yerba Buena (Tucumán)
ADOS
A comienzo de año un grupo de jubilados y de ex trabajadores de ADOS comenzamos a soñar con la reapertura del otrora mejor centro de atención sanitaria del NOA. Cansados de esperar semanas o meses para ser atendidos por algún especialista, como si fuéramos atendidos de favor, sin contar las interminables peregrinaciones dentro de una ambulancia, llevándonos de sanatorio en sanatorio en busca de una cama donde acostar nuestro cuerpo enfermo, es que decidimos hacernos cargo nosotros mismos y de buscarle alguna solución a este problema que soportamos los jubilados. Tomamos contacto con ex empleados, algunos de los cuales están desocupados o cobrando planes sociales, y comenzamos a trabajar. Conformamos una cooperativa y realizamos trámites a nivel provincial y nacional con el objetivo de reabrir ADOS. Sabemos que no va a ser una tarea fácil. Pero también sabemos que la mayoría de los establecimientos recuperados y administrados por los propios trabajadores tienen una gestión transparente y son ellos los propios guardianes del capital de trabajo. El jueves próximo le daremos un abrazo solidario a este establecimiento, ubicado en calle Mendoza 128.
Guillermina Ponce
Juramento 821
S. M. de Tucumán
LUGAR INSALUBRE
Como vecino de la zona que comprende los barrios San Francisco, Nueva Vida y La Merced, quiero pedirles a las autoridades que -en épocas de campaña política- prometieron solucionar el gran problema que nos aqueja desde hace ya muchos años, que lo hagan. Se trata de la red cloacal. Esta es inservible y sólo nos trae problemas y enfermedades, ya que los fluidos corren por las calles como ríos. Nuestros niños conviven con la hepatitis, la meningitis y no sé cuántas enfermedades más. Y ni hablar del olor insoportable que debemos inhalar. La SAT no se responsabiliza, ya que, según dicen, no es una obra habilitada por esa empresa. Pero imaginamos que alguien tiene que ser o hacerse responsable de esta situación. Por ello, solicitamos a quien corresponda una urgente solución al problema que aquí planteamos.
Juan Manuel Ortiz
Rufino Cossio 1.962
S. M. de Tucumán







