16 Diciembre 2005 Seguir en 
Es colombiana pero vive en Nueva York desde 1999. Sin embargo fue allí, en la Gran Manzana, donde Marta Gómez descubrió sus raíces. Ganadora de la beca de la prestigiosa escuela de música Berklee College of Music (donde se graduó con honores en el 2002, la artista se enamoró de la música folclórica latinoamericana, formó un grupo con los músicos tucumanos Franco Pinna y Julio Santillán y con el cordobés Fernando Huergo y salió a cantar por todo el mundo.
“Creo que los compositores tenemos una deuda social que no debemos soslayar”, sentenció la artista colombiana, quien se presentará hoy, a las 22, en el Centro Cultural de la UNT, acompañada por Pinna (percusión) y Santillán (guitarra). A ellos se les sumarán Jerónimo Santillán (bajo) y Yulia Musayelyan, flautista de origen ruso, también residente en Nueva York.
Esta noche Gómez presentará los temas de su último disco, “Cantos de agua dulce”, y adelantará las composiciones de su próxima producción, “Entre cada palabra”. “Se trata de canciones con distintos ritmos folclóricos. Hay vallenatos, bambucos, valses, boleros y, por supuesto, joropos colombianos”, declaró la artista.
Además de su estilo depurado de canto, su lírica guarda imágenes tanto sutiles como consistentes. “Son cuadros del campo, sonoros, rítmicos, junto con pequeñas piezas introspectivas que hablan de sueños y de esperanzas”, confesó.
Es que la nostalgia está presente en la vida de estos músicos que dejaron su patria para vivir en otras latitudes. “Al principio me costó mucho adaptarme. Hubo un momento en que casi abandono todo para poder volver a mi tierra. Pero después me di cuenta de que puedo hacer mucho por la cultura de mi país y de toda América Latina desde el lugar donde me encuentro”, agregó. De allí que las letras de sus canciones sean tan contundentes. “No me sentiría bien escribiendo sólo sobre el amor, la decepción, el abandono y la soledad. Me siento en la obligación de hablar también sobre lo que le ocurre a mi pueblo, sobre los desafíos que deben asumir aquellos que lo perdieron todo y que sólo se tienen a sí mismos”, señaló.
Este compromiso es compartido por el resto de los músicos que la acompañarán en la velada musical.
“Uno es músico pero también es un ser humano. Y como tal debe reflejar los conflictos de los pueblos”, señaló Pinna.
Santillán, que estrenó en el Setiembre Musical su obra “El bosque de la memoria” (en honor a su tío desaparecido, Gustavo Santillán), señaló que cuando compone trata de no olvidar sus raíces. “Es una tarea que encierra un gran compromiso”, dijo.
“Creo que los compositores tenemos una deuda social que no debemos soslayar”, sentenció la artista colombiana, quien se presentará hoy, a las 22, en el Centro Cultural de la UNT, acompañada por Pinna (percusión) y Santillán (guitarra). A ellos se les sumarán Jerónimo Santillán (bajo) y Yulia Musayelyan, flautista de origen ruso, también residente en Nueva York.
Esta noche Gómez presentará los temas de su último disco, “Cantos de agua dulce”, y adelantará las composiciones de su próxima producción, “Entre cada palabra”. “Se trata de canciones con distintos ritmos folclóricos. Hay vallenatos, bambucos, valses, boleros y, por supuesto, joropos colombianos”, declaró la artista.
Además de su estilo depurado de canto, su lírica guarda imágenes tanto sutiles como consistentes. “Son cuadros del campo, sonoros, rítmicos, junto con pequeñas piezas introspectivas que hablan de sueños y de esperanzas”, confesó.
Es que la nostalgia está presente en la vida de estos músicos que dejaron su patria para vivir en otras latitudes. “Al principio me costó mucho adaptarme. Hubo un momento en que casi abandono todo para poder volver a mi tierra. Pero después me di cuenta de que puedo hacer mucho por la cultura de mi país y de toda América Latina desde el lugar donde me encuentro”, agregó. De allí que las letras de sus canciones sean tan contundentes. “No me sentiría bien escribiendo sólo sobre el amor, la decepción, el abandono y la soledad. Me siento en la obligación de hablar también sobre lo que le ocurre a mi pueblo, sobre los desafíos que deben asumir aquellos que lo perdieron todo y que sólo se tienen a sí mismos”, señaló.
Este compromiso es compartido por el resto de los músicos que la acompañarán en la velada musical.
“Uno es músico pero también es un ser humano. Y como tal debe reflejar los conflictos de los pueblos”, señaló Pinna.
Santillán, que estrenó en el Setiembre Musical su obra “El bosque de la memoria” (en honor a su tío desaparecido, Gustavo Santillán), señaló que cuando compone trata de no olvidar sus raíces. “Es una tarea que encierra un gran compromiso”, dijo.







