Poder K contra la cuerdas

El oficialismo tendrá que recuperar el poder que tuvo hasta la crisis del justicialismo. Por Angel Anaya

13 Diciembre 2005
BUENOS AIRES.- El oficialismo de la Cámara de Diputados ha entrado en una fase de concesiones, tratando de mantener su dibujo presupuestario e impositivo del ejercicio fiscal para 2006. Será probablemente la tarea más difícil que el kirchnerismo debió encarar en el Congreso desde su asunción del gobierno: recuperar el poder que tuvo hasta la crisis del justicialismo y que, una vez perdido, lo llevó a bloquear en Diputados todo lo que no le convenía. Ahora, sí o sí, debe llegar a un acuerdo con la oposición para no quedar sin las cuentas aprobadas para el período que comienza con enero. Así lo ha reconocido tácitamente el flamante titular del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, al admitir que deberán hacerse concesiones para sacar al Presupuesto y la ley tributaria. Ellas serían las modificaciones del mínimo no imponible de ganancias y del tributo de bienes personales. Pero detrás de esa prueba de buena voluntad oficialista ha quedado una advertencia algo confusa: primero se creará un fondo anticíclico para hacer frente a la suba del mínimo no imponible, pero será el Poder Ejecutivo quien resuelva el momento de esa elevación. He aquí que la oposición -UCR, PRO, ARI, PS y Peronismo Federal- tiene muy poca confianza en la palabra gubernamental cuando no queda sujeta a un compromiso formal. En 24 horas, el oficialismo debe acordar la integración de la Comisión de Presupuesto de Diputados y reactualizar ambos proyectos, descaecidos con el fin del período ordinario sin ser considerados, y después acordar para mañana, ya que si lo hace la semana próxima corre el riesgo de dejar al Senado sin el tiempo necesario y obligado a decir a todo que sí para no tener que volver en revisión a la Cámara Baja.

Acuerdo y moderación
Ese panorama ineludible puede ser el primer acto de lo que se ha venido señalando aquí como la firme posibilidad de que el Congreso inicie una recuperación del rol parlamentario, después del fuerte descrédito que lo colocó penúltimo en una reciente escala de confianza de Unión para la Nueva Mayoría. Por cierto que los sondeos realizados en la Cámara de Diputados desde la bochornosa sesión de juramento de nuevos miembros, están revelando una coexistencia llamativa entre la oposición, como asimismo el extendido propósito de no obstruir sistemáticamente la gestión del Gobierno. Mañana, si los diputados consiguen sesionar, se registrará el juramento de Rafael Bielsa, quien no hallará obstáculos para integrar el bloque del FPV, por más que todo indica que no figurará entre los predilectos del oficialismo. El ex canciller ha constituido, más que cualquier otro caso, una prueba testimonial del importante papel que el presidente Kirchner ha tenido para que el Poder Legislativo ocupe hoy tan bajo escalón de confianza. (De nuestra Sucursal)


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