13 Diciembre 2005 Seguir en 
Hace ya varios meses que, en la ochava noreste de San Lorenzo y Buenos Aires, se excavó una zanja para colocar instalaciones subterráneas de cableado. Sucede que todavía la cavidad está tapada solamente con tierra, en lugar de haberse restituido el embaldosado que poseía.
Como es obvio, la apuntada irregularidad significa, para el peatón, los riesgos de un tropezón y de una eventual caída. Esta última puede ser extremadamente grave -como lo hemos subrayado muchas veces- para las personas ancianas. Están, además, los inconvenientes que el tramo crea para los transeúntes que tienen dificultades físicas de desplazamiento.
En otras ocasiones hemos subrayado desde este espacio la necesidad de que, cada vez que se practiquen excavaciones en la vía pública, se adopten las medidas para que, una vez concluido el trabajo, el lugar quede en las condiciones en que se encontraba anteriormente.
Lamentablemente, este criterio elemental, que debiera ser la regla, constituye en los hechos la excepción. Lo común es que transcurran largos meses hasta que el arreglo realmente concluya.
Como es obvio, la apuntada irregularidad significa, para el peatón, los riesgos de un tropezón y de una eventual caída. Esta última puede ser extremadamente grave -como lo hemos subrayado muchas veces- para las personas ancianas. Están, además, los inconvenientes que el tramo crea para los transeúntes que tienen dificultades físicas de desplazamiento.
En otras ocasiones hemos subrayado desde este espacio la necesidad de que, cada vez que se practiquen excavaciones en la vía pública, se adopten las medidas para que, una vez concluido el trabajo, el lugar quede en las condiciones en que se encontraba anteriormente.
Lamentablemente, este criterio elemental, que debiera ser la regla, constituye en los hechos la excepción. Lo común es que transcurran largos meses hasta que el arreglo realmente concluya.







