Las prioridades económicas para el nuevo año

Por Hugo Ferullo, economista tucumano.

11 Diciembre 2005
La prioridad económica para el país, en 2006, es mejorar la situación de pobreza y de marginalidad. Esto no significa desconocer la existencia de otros problemas serios, como frenar la suba de la inflación.
Esto tiene que discutirse dentro del marco fijado por la prioridad económica central, dada por la necesidad de seguir creciendo y de mejorar de manera visible y rápida el reparto de los frutos del crecimiento económico, privilegiando a los más pobres e indigentes. Para combatir la inflación, hay que tener en cuenta dos cosas básicas. La primera es que la receta de solucionar la inflación a través de una política restrictiva de oferta de dinero, que busque provocar una suba en las tasas de interés, equivale a poner los caballos antes que el carro. Esta receta actúa en contra de la prioridad económica argentina.
La segunda es que los precios no se forman todos en mercados perfectamente competitivos. Como en todos lados, en la Argentina existen mercados concentrados con características oligopólicas, donde hay formadores particulares de precios. Esto requiere la presencia de un control especial si se pretende evitar abusos privados de poder que van en contra del bien común, sobre todo en períodos como el actual, cuando el fuerte crecimiento provoca lógicas pujas distributivas.
La lucha contra la inflación es responsabilidad no sólo de la política monetaria, sino también de los empresarios que manejan grandes cadenas en mercados imperfectos y del Gobierno, que tiene que idear mecanismos idóneos de regulación y control. A pesar del discurso simplista de muchos economistas, los argentinos necesitamos aprender a encarar nuestros problemas comunes de manera más realista. Si este aprendizaje se consolida, las perspectivas para 2006 son más que buenas.