09 Diciembre 2005 Seguir en 
Una joven peregrina perdió un riñón al ser herida con un arma de fuego por asaltantes cuando se dirigía, junto a su esposo y a otros parientes, a cumplir una promesa en La Reducción.
A las 23 del miércoles, Karina Romero, de 26 años, se despidió de sus tres hijos. Como lo hace todos los años, junto con su esposo, José Cabrera, su cuñado Omar y un menor, partió desde Los Vallistos con destino al santuario de la Virgen del Valle.
Fueron por la avenida de Circunvalación y, para cortar camino, recorrieron el camino de tierra que comunica con el puente del Río Salí. Al pasar por el puesto de la Dirección Provincial de Vialidad escucharon el sonido de un silbato; pero no le dieron importancia y siguieron caminando.
A los pocos metros fueron sorprendidos por tres personas con el rostro cubierto y armadas que les exigieron dinero, la ropa y las zapatillas. "Omar se resistió y atacó a dos asaltantes. Yo me encargué del otro. La pelea duró hasta que uno de ellos disparó al menos tres veces contra mi hermano", aseguró Cabrera, y explicó que Omar no se asustó con los balazos. "Agarró un garrote y le pegó a uno de los delincuentes. Imaginamos que está herido", explicó y añadió que entonces intentaron escapar. "Corría abrazando a mi mujer y con los otros dos changos a la par, porque ellos nos disparaban. De pronto, ella se cayó; pensé que había tropezado, pero después vi que una bala le había atravesado el cuerpo", explicó.
En brazos
Llorando, Cabrera explicó que alzó a su esposa y la llevó hasta el puente. "El lugar estaba tan oscuro que ni los automovilistas ni los camioneros que pasaban por ahí querían detenerse. Estuvimos como 20 minutos con mi mujer tirada en el suelo. Un patrullero la llevó al hospital Padilla", relató.
La mujer fue operada de urgencia. A pesar del esfuerzo que realizaron, los médicos se vieron obligados a extirparle un riñón. Además, deberá ser sometida a una serie de estudios para descartar que el proyectil no haya afectado su columna vertebral. "Le duelen muchísimo las piernas y la espalda. Dios quiera que todo esté bien. Casi la mataron por un par de zapatillas", dijo Cabrera."En ese lugar siempre hay asaltos. Estoy cansado de ver gente en Los Vallistos que viene caminando descalza y sin su bicicleta porque la asaltaron", añadió.
El hombre hace changas en un corralón que se dedica a la compra de chatarra. "Ibamos a agradecerle a la Virgen el laburito que tengo. A pesar de que no tengo grandes ingresos, me alcanza para vivir", dijo.
A las 23 del miércoles, Karina Romero, de 26 años, se despidió de sus tres hijos. Como lo hace todos los años, junto con su esposo, José Cabrera, su cuñado Omar y un menor, partió desde Los Vallistos con destino al santuario de la Virgen del Valle.
Fueron por la avenida de Circunvalación y, para cortar camino, recorrieron el camino de tierra que comunica con el puente del Río Salí. Al pasar por el puesto de la Dirección Provincial de Vialidad escucharon el sonido de un silbato; pero no le dieron importancia y siguieron caminando.
A los pocos metros fueron sorprendidos por tres personas con el rostro cubierto y armadas que les exigieron dinero, la ropa y las zapatillas. "Omar se resistió y atacó a dos asaltantes. Yo me encargué del otro. La pelea duró hasta que uno de ellos disparó al menos tres veces contra mi hermano", aseguró Cabrera, y explicó que Omar no se asustó con los balazos. "Agarró un garrote y le pegó a uno de los delincuentes. Imaginamos que está herido", explicó y añadió que entonces intentaron escapar. "Corría abrazando a mi mujer y con los otros dos changos a la par, porque ellos nos disparaban. De pronto, ella se cayó; pensé que había tropezado, pero después vi que una bala le había atravesado el cuerpo", explicó.
En brazos
Llorando, Cabrera explicó que alzó a su esposa y la llevó hasta el puente. "El lugar estaba tan oscuro que ni los automovilistas ni los camioneros que pasaban por ahí querían detenerse. Estuvimos como 20 minutos con mi mujer tirada en el suelo. Un patrullero la llevó al hospital Padilla", relató.
La mujer fue operada de urgencia. A pesar del esfuerzo que realizaron, los médicos se vieron obligados a extirparle un riñón. Además, deberá ser sometida a una serie de estudios para descartar que el proyectil no haya afectado su columna vertebral. "Le duelen muchísimo las piernas y la espalda. Dios quiera que todo esté bien. Casi la mataron por un par de zapatillas", dijo Cabrera."En ese lugar siempre hay asaltos. Estoy cansado de ver gente en Los Vallistos que viene caminando descalza y sin su bicicleta porque la asaltaron", añadió.
El hombre hace changas en un corralón que se dedica a la compra de chatarra. "Ibamos a agradecerle a la Virgen el laburito que tengo. A pesar de que no tengo grandes ingresos, me alcanza para vivir", dijo.
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