05 Diciembre 2005 Seguir en 
Son numerosas las quejas de los vecinos que a diario deben trasladarse -por razones particulares o por trabajo- en los ómnibus de la Línea 9. Entre las variadas denuncias, los usuarios manifiestan, con marcada indignación, que a cualquier hora del día la espera entre coche y coche sobrepasa muchas veces los 20 minutos. La demora de los móviles hace que los pasajeros se agolpen en las paradas y que, cuando el colectivo llega a este lugar, el ascenso a las unidades, además de muy dificultoso, sea desordenado y mortificante.
A esta incomodidad, se suman el mal estado de los coches y el maltrato que muchas veces los pasajeros reciben de los conductores. Según los usuarios, varias veces recurrieron tanto a las autoridades provinciales como a las municipales en busca de alguna solución, sin que hayan conseguido ser escuchados. Los organismos pertinentes deben escuchar el reclamo de los vecinos, no sólo por el caso que comentamos, sino también por todo el transporte de pasajeros de la provincia. En definitiva, lo único que reclama el vecino es que sus viajes sean cómodos y puntuales.
A esta incomodidad, se suman el mal estado de los coches y el maltrato que muchas veces los pasajeros reciben de los conductores. Según los usuarios, varias veces recurrieron tanto a las autoridades provinciales como a las municipales en busca de alguna solución, sin que hayan conseguido ser escuchados. Los organismos pertinentes deben escuchar el reclamo de los vecinos, no sólo por el caso que comentamos, sino también por todo el transporte de pasajeros de la provincia. En definitiva, lo único que reclama el vecino es que sus viajes sean cómodos y puntuales.







