Caos y control

Por Roberto Delgado. El gran problema municipal es la ilegalidad.

25 Noviembre 2005

La prueba piloto de la Municipalidad para restringir el acceso de taxis y remises a 12 manzanas del microcentro ha puesto a los conductores de autos de alquiler en tensión y ha generado un debate social. ¿Deben entrar los taxis al corazón de la ciudad? ¿Cómo harán los jubilados y discapacitados para trasladarse hasta los vehículos?¿El microcentro debe ser peatonal? ¿Habrá suficiente personal para hacer el control?
Estas y muchas otras preguntas desata el programa municipal, porque por detrás de cada medida se generan cambios que los funcionarios están obligados a contemplar. Por ejemplo, la disminución de la circulación de vehículos, que teóricamente traerá un alivio a la brutal congestión del tránsito en las estrechas calles de la ciudad, podría acelerar la invasión de vendedores ambulantes, prevista por todos los comerciantes para los primeros días de diciembre y temida por los funcionarios municipales, que no saben cómo contenerla. Otra pregunta es si logrará continuidad o se diluirá por sí sola, como la banda de restricción de circulación de ómnibus.
El vocero de este programa, el subsecretario de Tránsito y Transporte Juan Giovanello, parece tener todo resuelto. Dice que sigue los lineamientos de la encuesta "Origen y destino", hecha por consultores españoles "Tema S.A." sobre los problemas urbanos. Este sondeo marca que el 75 % de los autos que ingresan al microcentro son taxis y remises, y que tender a la peatonalización de la zona céntrica significará aliviar la congestión vehicular y disminuir la contaminación. Para eso se ha realizado también la gran inversión en semáforos, que tiende a mejorar la circulación para los peatones, no para los automovilistas. Además, habría un informe de los varitas, que en su experiencia en las calles, han detectado que los taxistas y los remiseros no saben trabajar, porque andan "a la caza y a la pesca": se detienen en cualquier lado y eso genera congestión y accidentes.
El funcionario ha dispuesto de un pequeño ejército de 60 municipales para el operativo que comienza hoy. Su prueba piloto ha generado advertencias de los remiseros, que dicen que podrían iniciar acciones legales para poder entrar vacíos a buscar a sus clientes en la zona, y de los taxistas, que sostienen que la ley los autorizaría a circular en busca de pasajeros. Va a ser una fuerte pulseada.
Giovanello, en realidad, está haciendo una pequeña presión sobre un problema que ha desbordado históricamente a todos los funcionarios municipales. La impotencia de las autoridades de la ciudad y de la provincia frente al avance de la ilegalidad en el transporte ha sido característica, y esta gestión municipal, muy pródiga en obras, tampoco ha sabido cómo encarar este conflicto, que llevó al caos. Para colmo, la provincia no ha ayudado, porque de algún modo ha habido fuertes presiones para que se acepte el funcionamiento de los autos rurales compartidos en la capital. Y ya se sabe que estos son autos pirata que han obtenido pasaporte sin haber dejado de lado las mañas de la circulación en condiciones ilegales, que generan inseguridad y accidentes.
En un reciente encuentro sobre transporte, el fiscal federal general Carlos Gómez cuestionó el hecho de que ante la impotencia de las autoridades para hacer cumplir las leyes de tránsito, se crean nuevas normas bastardas, que permiten que subsista el problema. Y este se acrecienta. Por eso, hay miles de remises ilegales en circulación -ni siquiera los autos legales cumplen con la ordenanza del servicio puerta a puerta- y otros miles de autos pirata, que surgieron no sólo por la desocupación sino por la decadencia del servicio de ómnibus.La prueba piloto, en principio, parece positiva para la ciudad. Pero depende, sobre todo, de la capacidad de control de los funcionarios, algo en lo cual siempre han hecho agua.

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