25 Noviembre 2005 Seguir en 
Quienes necesitaban tomar un taxi ayer, en la Estación Central, alrededor de las 17, se dirigían a la larga fila de estos vehículos. Allí, encontraban la curiosa situación de que, en la mayoría de los casos, los taxis estacionados se hallaban vacíos. Sus choferes conversaban en las inmediaciones, como ajenos a la tarea de transportar pasajeros que, se supone, deben realizar. El cuadro no podía sino evocar la triste época de la vieja terminal, cuando el pasajero que aspiraba a un taxi debía someterse a la selección del chofer.
Nos parece que la autoridad municipal, y por cierto los supervisores de la Estación, debieran intervenir en la realidad comentada, que es totalmente irregular, y de la cual se derivan, para quienes buscan un medio de transporte, demoras tan fastidiosas como injustas.
El acceso de los pasajeros a los vehículos de alquiler debe tener la fluidez adecuada, en un centro tan concurrido como el que nos ocupa. Asimismo, tiene que garantizarse la existencia de movilidad para los viajeros que llegan después de la medianoche, y que muchas veces se ven forzados a soportar una prolongada espera.
Nos parece que la autoridad municipal, y por cierto los supervisores de la Estación, debieran intervenir en la realidad comentada, que es totalmente irregular, y de la cual se derivan, para quienes buscan un medio de transporte, demoras tan fastidiosas como injustas.
El acceso de los pasajeros a los vehículos de alquiler debe tener la fluidez adecuada, en un centro tan concurrido como el que nos ocupa. Asimismo, tiene que garantizarse la existencia de movilidad para los viajeros que llegan después de la medianoche, y que muchas veces se ven forzados a soportar una prolongada espera.






