BUENOS AIRES.- Al día siguiente de que el ministro de Planificación, Julio de Vido, afirmó que estaba asegurado el servicio de energía en el distrito federal y en la región metropolitana, un ascenso en los termómetros que estaba pronosticado, desató una ola de cortes zonales en numerosos barrios. Edenor y Edesur, las dos prestadoras, no dieron abasto durante largas horas para superar el problema, mientras en algunos casos los usuarios salieron a las calles en protesta, aplicando el estilo contestatario que ahora practica la sociedad. La respuesta oficial fue una severa amenaza de fuertes multas por el propio De Vido. La naturaleza de los cortes, en la gran mayoría de los casos, se atribuye a la falta de inversiones adecuadas desde hace años en las líneas de media tensión, que son las que más soportan esos picos meteorológicos. El distrito porteño ha sumado así otro motivo de fastidio para el Gobierno que, en estos días, trata de sobrellevar la permanente agitación del juicio político al suspendido alcalde Ibarra. Para colmo, la ciudad y su conurbano son también un gran auditorio audiovisual -más de un centenar de televisoras y radioemisoras que acostumbran a dialogar con sus audiencias- al que concurren miles de quejas y demandas. Separar esa realidad de la política y su influencia sobre el poder que, para colmo, perdió las elecciones en su casa, fue el sueño imposible de Raúl Alfonsín, quien intentó mandar el Sillón de Rivadavia a la Patagonia.
La designación de autoridades en el bloque de Diputados del Frente de la Victoria -finalmente a cargo del santafesino Agustín Rossi- permite disponer de una cifra de integrantes oficialistas próxima a 110; es decir, se trataría de la primera minoría de la Cámara, en términos de quórum. Sin embargo, en la Jefatura del Gabinete existe la cuasi certeza de que lo que falte podrá conseguirse, de acuerdo con las viejas mañas del peronismo. O sea que el pasado puede ser repudiable, pero también bienvenido. Esa sensación surge de las reuniones ostensibles y ocultas que practican kirchneristas con justicialistas del Peronismo Federal. "Todo dependerá de negociaciones sensatas y que, con el tiempo, conduzcan a la reintegración del movimiento bajo conducción única", afirma uno de los negociadores más conspicuos. Poco tiene que ver ese razonamiento con el sostenido por Cristina Fernández, quien, como su esposo, considera que el movimiento, en esa vieja visión, "es un ente reumático" que cumplió su destino histórico con la muerte del fundador. (De nuestra Sucursal)
24 Noviembre 2005 Seguir en 






