La diáspora radical

Por Alvaro José Aurane. El partido dibujado y los tirabombas de juguete.

24 Noviembre 2005

Diáspora: dispersión de grupos humanos que abandonan su lugar de origen. (Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua)

De tanto doblarla, la rompieron. La Unión Cívica Radical está quebrada. La Real Academia reconoce cuatro acepciones para el término "radical". La primera es "relativo a la raíz".
Precisamente, el centenario partido, por estos días, ha dejado de ser una unión en Tucumán.
El radicalismo entró en una diáspora. Por dentro, los grupos afines a los legisladores Roberto Palina y José Cano marchan hacia la abstención, y los sectores que responden a la dupla de Jorge Mendía y Juan Robles se declararon concurrencistas. En medio de ambos, concejales, dirigentes y afiliados conforman un vasto conjunto de no alineados, desconcertados por la situación de la histórica fuerza política.
Por fuera, no será menor el impacto de la escisión de lo que hoy es Participación Cívica, con la salida de Carlos Courel, Osvaldo Morelli y Ramón Graneros.
Desde el advenimiento de la democracia, jamás la UCR tucumana había dejado de presentar listas en todas las circunscripciones. Hoy, sólo lo hace en la capital; se abstiene en el este y el oeste. Lo que nos lleva a la segunda concepción del adjetivo "radical", tomado como sinónimo de fundamental. Tal y como se presentará en las internas abiertas, el partido de Alem y de Yrigoyen lucirá fundamentalmente como una agrupación del centro de San Miguel de Tucumán. Más bien, de dirigentes que transitan por el centro. Y por sus bares. Fuera de las cuatro avenidas, la presencia del movimiento es nula. Dicho en tucumano, el radicalismo local no tiene barrio.
El diccionario también admite la aplicación del calificativo "radical" para aquello que es extremo, tajante, intransigente. Lo único que conserva hoy semejante características en la sede de Catamarca 851 es el internismo. El cual, por cierto, jamás fue constructivo.
En rigor, esta conducta autodestructiva ha marcado la decadencia de la UCR en la última década. Porque los embates no vinieron desde afuera; fueron sectores de la UCR los que se encargaron de sacar del juego a Rodolfo Campero, probablemente la mayor figura radical de los 90, capaz de obtener 100.000 votos cuando era candidato en plena era menemista. Luego llegó el Ateneo de la Libertad, la línea de Courel y de Alfredo Neme Scheij, una aceitada máquina de desplazar adversarios, pero incapaz de concertar acuerdos y esquemas pluralistas con el resto del radicalismo. La interna también dio cuenta de ese grupo, que feneció sin pena ni gloria.El siguiente escalón en la cadena evolutiva del internismo fue la exportación. Y así, durante este mes, algunos radicales (ayudados por la mala fe de algunos referentes de Recrear y por la ingenuidad de algunos miembros de Ciudadanos Independientes) malograron una alianza clave. Perdieron la oportunidad de ofrecer una opción con recursos para enfrentar al oficialismo. Claro que no faltaron los que previnieron contra una alianza de centro derecha, peligro que no advirtieron hasta octubre, cuando la UCR se asoció con Acción por la República. Por cierto, en 2003, Esteban Jerez no les parecía de derecha a los legisladores ni a los concejales que lograron sus bancas, en buena medida, por la postulación del ex fiscal anticorrupción."Radical" es, finalmente, el partidario de reformas extremas, de sentido democrático. No se aplica a los tirabombas de juguete. Ni a quienes destruyen frentes prometedores para promover propuestas diezmadas. Ni a quienes trabajan para acercarse al Gobierno, en el mal sentido de la expresión.
Tan deslucido papel tal vez se explique pensando que la UCR es hoy un partido dibujado. Es decir, no fue una elección la que distribuyó el poder interno. Fueron los líderes territoriales (dirigentes con cargos públicos) quienes se reunieron a dibujar cómo se repartirían la junta de gobierno y la convención. En consecuencia, no se discuten doctrinas, sino los intereses de los dibujantes. En realidad, de los pocos que quedan.

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