Insectos y alimañas

Los baldíos deben ser mantenidos limpios para evitar mayores inconvenientes.

24 Noviembre 2005
Recientemente dedicamos una nota a la proliferación de insectos y alimañas, hecho derivado del fuerte calor y de las lluvias. Esa desagradable y dañosa presencia tiene su caldo de cultivo, como se sabe, en los baldíos con matorrales, en los basurales a cielo abierto y en las aguas estancadas, por ejemplo.
La autoridad municipal puede -y debe- tomar las medidas necesarias a fin de evitar muchas de esas situaciones, cuya existencia hemos puntualizado, concretamente, más de una vez. Lograr que los propietarios de baldíos los mantengan limpios; eliminar los basurales; desinfectar y fumigar son tareas que tienen que realizarse para neutralizar tales inconvenientes.
Pero no debe olvidar la comunidad la parte importante que le compete. En muchos domicilios no se observan los recaudos higiénicos que podrían evitar la proliferación de insectos y alimañas, y de ese modo no sólo se perjudican quienes los habitan sino también todo el vecindario. Sería deseable, así, una toma de conciencia colectiva en ese sentido, para beneficio general de la población en esta particular época del año.

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