Ventanillas inservibles

Los autos de alquiler no presentan el mejor estado para el uso.

23 Noviembre 2005
Es evidente que durante jornadas de sofocante calor, como las que venimos soportando, el pasajero que asciende a un taxi o a un remise (sean estos legales o ilegales) tiene derecho, siquiera, a poder abrir la ventanilla, a fin de que ingrese algo de aire en el hirviente interior del vehículo. Esto se debe a que, curiosamente, en una ciudad con temperaturas tan altas como las que padece Tucumán, un auto de alquiler con refrigeración es algo excepcional.
Pero sucede que, en un altísimo porcentaje, en tales vehículos es imposible descorrer el cristal, porque no existe la manivela correspondiente. Ante el reclamo, la inveterada respuesta del chofer (cuya ventanilla sí tiene el cristal corrido) es que el adminículo "se acaba de romper". El pasajero, entonces, queda imposibilitado de recibir ventilación durante el viaje. Podría aducirse que siempre es posible evitar viajar en los vehículos con esa deficiencia; pero ocurre que muchas veces el vecino no tiene otra posibilidad de movilizarse.
Sería conveniente que la Municipalidad de San Miguel de Tucumán enfocase su atención sobre este punto a la hora de verificar el estado de los taxis o de los remises.

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