En el mundo de la Justicia no hay ambiente para zanjar las dificultades que crean los políticos con sus acciones. Los problemas políticos deben resolverse en el ámbito de la política, razonan en los despachos más encumbrados. Se explica, así, la sucesión de rechazos de la Corte Suprema de Justicia a planteos enderezados a suspender los plazos de la elección interna abierta de diciembre. El golpe de martillo impactó en el Frente Anticorrupción (FA) y en Defensa Provincial Bandera Blanca. Para el FA, se abrió la puerta de la abstención.Empero, subsisten algunas dudas acerca de la constitucionalidad de la ley que estableció ese régimen en Tucumán. Básicamente se apunta al papel que se les reconoce a los partidos políticos en la Constitución de 1994 y a su función de selector de los candidatos a cargos electivos. La ley 7.536 es hija de la ya olvidada consigna "que se vayan todos", que acunó el desencanto con el personal político tras la devaluación del peso.
Una lista sin fisuras
Las listas que pretenden disputar espacios electivos a la oficialista "Justicialistas para la Victoria" sólo pueden ofrecerle una resistencia decorativa. Es común en el peronismo que se armen grupos para negociar ventajas con la corriente hegemónica en el partido, antes de retirarse de la contienda. Con ese precedente -que difícilmente se romperá-, Alperovich escogió la casi totalidad de las precandidaturas a convencionales constituyentes.
Fernando Juri sólo pudo ubicar un reducido número de políticos: Fernando Juri Debo, Antonio Raed, Juan Rojas y Marta Córdoba, por la capital; Alberto Leal y Daniel Herrera, por el este; Alejandro Martínez y Oscar Godoy, por el oeste. La angina tabáquica que lo retuvo internado por algunos días, lo sustrajo también de los asedios de sus seguidores.
Alperovich cuidó bien sus espaldas al poner a 32 de los 40 aspirantes a convencionales. Legisladores, intendentes, funcionarios y parientes del poder forman una línea impenetrable de solidaridad con el plan reeleccionista del jefe de Estado. Es impensable que Adriana Najar de Morghenstein -esposa del intendente de Las Talitas- y Lilia Ramírez de Castro -también esposa del legislador Roberto Castro- vayan a saltar el cerco. En idéntica situación está la diputada nacional Susana Díaz -cónyuge del intendente Leopoldo Rodríguez-. Una apreciación similar vale para Silvia Rojkés de Temkin, cuñada del gobernador y dinámica funcionaria. Extrañó la inclusión de Héctor Romano, un dirigente de la corriente piquetera "Barrios de Pie", a quien un desocupado acusó públicamente de haberle privado de un plan Jefe y Jefa de Hogar por no pagarle $ 15. Romano desmintió el cargo, pero no se disipó la sospecha de manipulación de los planes sociales por los caciques políticos.El ministro Juan Luis Manzur (Salud Pública), la peronista histórica Olijela Rivas y el intendente Domingo Amaya están encargados de la tracción electoral por el oeste, el este y la capital. El desafío mayor lo enfrentará Amaya. No bajar significativamente los 137.408 votos obtenidos por la diputada Beatriz Rojkés de Alperovich en la capital el 23 de octubre, será una tarea titánica.
La ausencia de juristas de primer nivel en la lista de la coalición que puede alcanzar la mayoría absoluta de la asamblea constituyente -más de 27 votos-, hace suponer que las discusiones no abundarán y que las fundamentaciones de los artículos nuevos se insertarán en el diario de sesiones. La interpretación del espíritu del constituyente se hallaría entonces en esos textos. Por otra parte, la votación a libro cerrado del nuevo texto constitucional garantizaría que las cosas salgan como quiere el Gobierno. Es un misterio, además, el proyecto de nueva Constitución que el Gobierno ha diseñado. Pero para que haya confrontación de ideas, la Convención reformadora debería contener una franja de opinión disidente con el oficialismo. La certidumbre de que el alperovichismo digitará la asamblea constituyente impulsó a una corriente interna (Cruzada Peronista) a insistir con la postulación de Juri a la presidencia del PJ. Quieren preservar ese ámbito para la ortodoxia.
La oposición está fragmentada por divergencias ideológicas, políticas y personales. El mayor trofeo que el alperovichismo puede llevar a la Casa Rosada es la crisis terminal de Fuerza Republicana.
Con los hermanos Ricardo y José Luis Bussi en franca puja por el control del aparato, el partido corría el riesgo de sincerar más aún su desplome. Partido que se borra del mercado electoral pierde terreno en la opinión pública. El bajón de 139.000 votos de 2003 a casi 39.000 de octubre último evidenció una potente mutación de votantes. La desactivación de FR satisfizo a Casa de Gobierno, que eliminó a un factor de perturbación.
También sosegó a las esferas gubernamentales la frustración del pacto tripartito UCR-Ciudadanos Independientes-Recrear. En realidad, el alperovichismo intervino decididamente en la pelea interna de los radicales para bloquear la candidatura del diputado Esteban Jerez, al frente de la coalición. Las idas y vueltas incluyeron ofertas al legislador bussista Ernesto Padilla para que cambie de bando, lo que no ocurrió. La Casa de Gobierno no quiere que germine ninguna empresa que pueda rivalizar en 2007. Estimuló, por tanto, los sentimientos aislacionistas de parte de los radicales.
Se dinamitó el Frente Cívico, pero la UCR se disgregó manteniendo el esquema de sublemas. La idea de una estrategia común pertenece al pasado, porque en el presente predominan las tendencias de aproximación al alperovichismo y al kirchnerismo. Se convirtió en un partido municipal, con una lista de candidatos cercanos al gobernador, en la capital. Ciudadanos Independientes diluyó su perfil con la deserción de las urnas. Fue, en verdad, muy magra su cosecha de votos en octubre pasado. En Recrear también golpeó de lleno la caída de la triple alianza. Jerez dijo no. El legislador Pedro Stordeur tampoco aceptó postularse. Así las cosas, se devaluó la gravitación del partido.






