Soledad, la vertiginosa vida de la niña que creció sobre un escenario

La artista, que cumple 10 años con la música, conversó con LA GACETA en exclusiva en un bar de Barracas, Buenos Aires, y habló de todo.

20 Noviembre 2005
BUENOS AIRES (De nuestro enviado especial, Gustavo Martinelli).- Relajada, sonriente y con un teléfono celular en la mano, Soledad Pastorutti ingresa al coqueto bar del barrio de Barracas -que huele a madera de pino y a magnolias- para charlar con LA GACETA, pocas horas antes de su promocionado show en el teatro Opera.
Sin estridencias, acompañada por sus principales colaboradores y casi sin llamar la atención de los escasos comensales que decidieron matar las horas de la siesta con un par de cervezas, la artista entra, saluda, abraza y les dice a todos: "Ay, pero qué lindo es este lugar".
Se lo dice a la representante de Sony Music (su discográfica), a la dueña del bar, a la mujer que le sirve una gaseosa fresca y a los periodistas que se reunieron para entrevistarla. Es simpática sin parar. Y también habla así, sin parar: "¿De qué querés que conversemos? ¿Del disco, de mi vida, del show? Bueno, hablemos de todo", dice.
Pero, la famosa "Sole", el "huracán de Arequito", no es la misma de antes. A primera vista no es fácil recordarla revoleando el poncho en los festivales más importantes del país. Ahora se la ve mucho más segura y madura. "Es que han pasado diez años de aquella vez en que pisé los escenarios. Y mucha agua ha corrido bajo el puente", dice. Claro, ahora tiene 25 años. Y mucha más experiencia.
"He cometido errores que me han enseñado lo que no debo hacer. Por eso ahora intento relanzar mi carrera desde otra óptica, con una visión mucho más reflexiva", agrega.
A punto de presentar su nuevo disco doble "Diez años de Soledad", la artista reconoce que este lanzamiento es una suerte de reconciliación con el folclore. "En realidad se habló mucho de mi supuesta ?traición? a las raíces y de mi alejamiento del género que me dio fama y algo de dinero. Pero, en verdad, el folclore siempre estuvo presente en mis shows", comentó.

- ¿Este disco que estás lanzando marca un quiebre en tu carrera?
- Podría decirse que sí. Está compuesto por dos CD. El primero es una selección de los temas más representativos de estos diez años con la música. Y el segundo tiene temas nuevos. Son canciones que me han ido acercando compositores desconocidos y que yo fui escuchando y eligiendo.

- ¿Te involucraste mucho en la producción del disco?
- Con el primero, el de los temas viejos, sí. Con el segundo no. Afo Verde, que lo produjo, me aconsejó que fuera otra persona la que eligiera los temas. Alguien que viera mi carrera en otra perspectiva. Y así lo hice. Igual, desde que tengo mi propia oficina, con gente trabajando para mí, estoy como más involucrada en mis asuntos.

- Estás tomando las riendas de tu vida...
- Exactamente. Y me gusta hacerlo. Ahora estoy en una etapa distinta, mucho más madura y pausada. Es que fueron diez años en los que me sucedieron muchas cosas. Pero, ojo, no festejo por el número de años, sino por la cantidad de cosas vividas.

Minutos antes de que comenzara la charla con Soledad, la representante había aclarado que la entrevista sería corta porque había otros medios que habían pautado notas con anticipación. El poder arrollador de la industria sentó sus bases, pero no contó con tres circunstancias que pulverizaron la intención de cortar la charla: la calidez de la "Sole", sus gratos recuerdos de Tucumán y su afán por aclarar algunos puntos negativos de su trayectoria."Siempre me fue bien en Tucumán. Y, aunque aún no tenemos fecha de presentación para el norte del país, siempre está en mis deseos regresar", sostiene. Y recuerda una anécdota de 1996, cuando visitó LA GACETA y provocó un verdadero alud de fans en la peatonal. "Cuando salí al balcón no pude creer lo que veía. Toda esa gente reunida en la peatonal que me arrojaba muñequitos y cartas fue muy significativa para mí", agrega.

- ¿Y ahora? ¿Qué queda de toda esa fama?
- Recuerdos muy lindos y mucha enseñanza. Aún me sigue sorprendiendo la popularidad. Pero la vivo de otra manera. Ahora sé que esto es, antes que nada, un trabajo que me ayuda a ganar dinero y a realizarme como artista. Pero no lo vivo de una forma tan vertiginosa y acelerada como cuando tenía 15 años. Es necesario trabajar porque hay mucha gente que vive de lo que yo hago. Tengo que cumplir. Pero también soy consciente de que, en algún momento, debo parar y vivir mi vida privada con una mayor plenitud. Quiero casarme, tener hijos y formar una familia. Todo tiene un tiempo.

- ¿Por qué el título de tu disco juega con el de la novela de Gabriel García Márquez, "Cien años de soledad"?
- Fue eso, justamente, un juego. A mi me encanta García Márquez. Es uno de mis escritores preferidos. Pero su novela tiene mucha melancolía. La Soledad de mi disco es distinta. Es esperanzadora.

-¿Qué te espera a la vuelta de la esquina?
- Mucho trabajo. Es cierto que necesito un escenario cerca y, por esa razón, voy a estar concentrada en el afianzamiento de este nuevo disco, que me mantendrá ocupada una buena parte del año que viene. También estoy trabajando para reposicionarme en la Argentina, con miras a buscar un lugar en el exterior.

Se propuso hacer un cambio de rumbo radical
A la hora de hacer un balance, "La Sole" también se muestra sincera. Hasta el punto de reconocer que lo pasado ya está pisado y que el porvenir no será tan vertiginoso ni brillante. "Lo que pude lograr en estos años fue llegar al punto de máximo de mi carrera. Pero lo hice de una forma celerada. Como lo hacen la mayoría de los adolescentes. Lo quería todo al instante. Ya lo logré y no creo que se vuelva a repetir. Lo que me falta es una carrera sólida a nivel internacional", dijo. En cuanto al balance de su vida personal, Soledad también fue muy franca: "creo que la artista no dejó respirar a la persona. Ahora trato de darme mis tiempos, de compartir más con mi familia y con mi novio, y también de ponerle un freno a mis compromisos laborales", explicó.

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