Los escenógrafos (o asesores visuales) también pertenecen a esta categoría, porque sus creaciones le otorgan un valor agregado al espectáculo. "La tarea de un escenógrafo es crear una ilusión a través del decorado", sostiene Rolando González Medina, aunque aclara rápidamente que "en estos tiempos todo se razona y se piensa como un trabajo multidisciplinario".
"La luz es fundamental para cualquier obra y para cualquier show", señala Manuel Saavedra, que desde tres años pasa gran parte de su vida en la cabina de la sala del Centro Cultural Virla. "Los directores llegan y te hacen un plano de luces, que es una planta que te traen para cada obra, y nosotros cumplimos con eso". Por lo general, comenta, siempre le piden una luz blanca sectorizada, que es donde pueden desarrollarse las escenas centrales de la acción teatral o musical. Los folcloristas, en cambio, "directamente te piden que ambientes con luces las canciones que interpretarán, y ahí vamos viendo qué colores se pueden utilizar, pero no hay sorpresas, porque los colores tenues se utilizan para los temas más lentos y melódicos", sintetiza el técnico.
José Alarcón es uno de los sonidistas más reconocidos entre sus pares en toda la provincia, y admite que el trabajo es tanto técnico como artístico. "Ambas facetas están bien diferenciadas: la faz técnica es imprescindible desde el arranque, viendo que el equipamiento esté bien conectado, y perfectamente ajustado para que funcione como es debido , y sigue con la puesta a punto del sonido individual de cada componente del programa que se va a amplificar (voces, instrumentos , música grabada y efectos), hasta el momento en que la obra o pieza musical se ejecuta. Entonces es cuando de despliega el arte del técnico y es el que comienza a "interpretar" su parte, y se pone en juego su sensibilidad artística y su habilidad para traducirla en balances y climas adecuados a lo que se está interpretando".
El aporte creativo en el rock
"Claro que me siento parte del show. Se dice que el operador de sonido es un músico más del grupo, en cualquier género, y pienso así; siempre intento meterme y colaborar creativamente", afirmó Daniel Sales, uno de los sonidistas más buscados por los rockeros tucumanos.
Daniel es, además, músico, y empezó a poner sonido "en la búsqueda de una actividad relacionada y que esté dentro del ambiente al que pertenecía", dijo. En los últimos 10 años, él se impuso en el mercado rockero, aunque no se limita a este estilo. "Es medio reducido, y para trabajar hay que agarrar lo que sea", explicó.
Hoy, Daniel está en Uruguay, haciendo el sonido de la gira de Karma Sudaca por ese país. También está allí Sergio Farías, más conocido como "Canario", el iluminador preferido en el ambiente. "Trabajaba en una empresa de sonido e iluminación, pero no quería saber nada con los rockeros mechudos; Tony (Molteni, de Karma), me convenció de trabajar con ellos y ahora no puedo hacer otra cosa", explicó el siempre alegre iluminador.
"Canario" contó que para programar las luces para un show, escucha el material de la banda, asiste a los ensayos y habla con los músicos. "Cada tema tiene su onda en lo musical, y debe haber coherencia en todo", dijo.







