Con cinco años de diferencia, dos personajes dijeron que la Argentina necesita soñar. El liberal Guy Sorman dijo en 2000 (en medio de la feroz recesión) que en Argentina nadie estaba soñando, y ahora el costarricense René Castro, especialista en Economía Ambiental y Recursos Naturales, acaba de decir en Tucumán que nos "hace falta soñar, diseñar un país de avanzada". La diferencia entre el país que vio Sorman y este es que las obras públicas abundan por todas partes y por todas las provincias, que los gobiernos nacional y tucumano son los más exitosos en mucho tiempo y que prometen seguir inyectando dinero en obras. Por eso los votaron masivamente. ¿Por qué, entonces, Castro dice que nos hace falta soñar? ¿No alcanza con muchas obras públicas?
Quizá la clave está en la visión que del Estado tienen los gobernantes. Cuando apenas se sacudía la felicidad de su súper éxito electoral de octubre, el gobernador tucumano decía que había tomado previsiones para que 2006 y 2007 sean mejores que 2003 y 2004, y añadía: "hay que construir políticas con la gente, no con los dirigentes en una mesa de café". No habló entonces de sueños, ni propios, ni de los de la gente. Tampoco le hizo falta: el aluvión de votos lo legitimaba. ¿Pero se hizo un sondeo de la política que quiere construir la gente? ¿Qué gente? ¿La clase media seducida por la pavimentación (que debería ser normal en una ciudad moderna)? ¿Los pobres tentados con bolsones? ¿Los universitarios? ¿Qué Tucumán quieren estas personas?
Otros gobernantes tienen una diferente visión del Estado. El de Salta, Juan Carlos Romero, es expansionista y quiere constituir a su provincia en la cabeza del NOA. Hace dos décadas que Salta trabaja diseñando políticas de identidad cultural, de turismo y de geopolítica. A nadie escapa que la apertura veloz del camino Tolombón-Hualinchay, que permitirá a Romero sacar más rápida y económicamente su producción de vinos forma parte de esa actitud expansionista. Los tucumanos, en cambio, todavía tenemos en el olvido el proyecto de hacer un camino similar (Colalao del Valle-Hualinchay), pese a que hace un año las fuerzas vivas de Tucumán aplaudían esta iniciativa y hasta el diputado nacional Roque Tobías Alvarez anunciaba que había comprometido al Congreso, con una partida de 1 millón de pesos. Hoy Alvarez está mudo y el que habla es el subadministrador de Vialidad Provincial de Salta, José Vázquez, quien dice que se invirtió $ 1 millón en esta primera etapa del camino salteño.
En Salta sí sueñan y trabajan por su futuro. Así fue que Romero adelantó dinero para mejorar hace tiempo su aeropuerto y ahora Aerolíneas tiene a Salta como cabecera del NOA. Y desde este viernes aumenta en dos los vuelos semanales de Buenos Aires a Salta. El subdirector de Turismo de Tucumán aplaude la idea, como si siguiera el concepto de Romero de que el NOA debe acompañar el crecimiento de Salta para que la región sea viable. Nosotros vemos cómo acoplarnos para ver si conseguimos algún beneficio de proyectos hechos para los sueños de otros. Y no pensamos en cuánto nos cuesta económicamente no soñar con lo que nos conviene a nosotros.
¿No nos ha pasado ya con la ruta 38, en la que se está ejecutando un proyecto impuesto por el Gobierno nacional sin que se le haya preguntado a la gente qué era lo que necesitaba? A propósito del turismo, el costarricense Castro señala que tampoco es recomendable construir infraestructura sin saber lo que el extranjero quiere o busca. Es decir, hacer obras porque hay plata y proyectos ajenos, sin tener un banco de proyectos de Estado.
¿Dónde está el consejo de notables intelectuales y técnicos para diseñar los 50 planes para el futuro? Tener plata no basta. Hay que tener una estrategia. Hay que soñar, o seremos ejecutores de sueños ajenos.
18 Noviembre 2005 Seguir en 






