Crisis en cuarto intermedio

Por Angel Anaya. Los dos tipos de recomposiciones políticas.

17 Noviembre 2005

BUENOS AIRES.- La cadena de episodios que ha generado el juicio político al alcalde porteño Aníbal Ibarra es otra demostración de que en el país se están produciendo dos tipos de recomposición política: uno espontáneo, por la ciudadanía, y otro manipulado y consciente de que "esto ya no da más", a cargo de quienes manejan los resortes del poder y, a puro gatopardismo, procuran los cambios necesarios para que nada cambie. La segunda parte del juicio institucional es ahora establecer cómo y quiénes integrarán los aparatos acusador y juzgador, lo que ya está provocando una nueva guardia de la gran familia de deudos. Una familia implacable que, como en el caso Blumberg, echó luz sobre el alto grado de irresponsabilidad política con que se manejan en el país los organismos estatales y cómo se manotea desde elevados despachos del poder para pilotear los hechos según el modelo sucio, pero eficaz, del Gatopardo. El caso de Borocotó no va más allá de esa torpeza y está por hacer nueva eclosión, de tal manera que la Justicia electoral o el temor físico -se afirma cerca de él- lo mantendrían lejos de la banca malhabida en Diputados. El temor físico, por cierto, ha sido también el que a otros legisladores porteños les impuso votar contra el alcalde o abstenerse, lo cual, si bien echa sombras sobre el procedimiento, ha sido una advertencia de que la gente, cualquiera que sea su condición social, mantiene íntegro el espíritu contestatario del corralito.

El estilo automático
Esto último fue advertido tardíamente por el Presidente cuando se reunió con Borocotó, fotografiándose junto al desertor del machismo con sus brazos en alto. La fallida operación dio lugar a que Kirchner permaneciera cinco días en El Calafate, simulando prescindencia ante lo que acontecía en Buenos Aires. Es probable que si los ministros dispusieran de mayor autonomía para aconsejar al jefe del Gobierno, ese estilo automático no hubiese causado algunas de las dificultades que se han sucedido en los recientes días tras las elecciones. Un caso muy testimonial es ahora el de la embajadora en Venezuela, Nilda Garré, que se refirió indiscretamente al conflicto de Hugo Chávez con el presidente mexicano Vicente Fox, en vísperas del viaje de Kirchner a Caracas, ahora pendiente de eventual revisión por dicha causa. Garré es otro caso de la veintena de designaciones ajenas al calificado Servicio Exterior de la Nación. El SEN no goza de la confianza del Presidente, y el todavía canciller Rafael Bielsa debió someterse a otro prejuicioso estilo de nombramientos en lugares críticos para la política exterior, como hace un tiempo fue La Habana. (De nuestra Sucursal)

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