15 Noviembre 2005 Seguir en 
Buenos Aires.- La muestra de óleos del pintor tucumano Víctor Quiroga, que se acaba de inaugurar en la nueva galería El Puente, presenta la obra de un artista tucumano, cultor de un realismo expresionista de fuerte compromiso con la realidad de su provincia.
Víctor Quiroga narra con vigor las peripecias del sufrido pueblo tucumano; traza vívidas estampas del paisaje rural, de las labores, de las creencias y las costumbres de hombres y de mujeres que habitan esa dura tierra tan alejada de la idealizada visión de "Jardín de la República".
Dolida, transida a veces, la visión de Quiroga se acendra en una poesía áspera, montaraz, siempre entrañable y humana. Sus personajes han sido comparados con Juanito Laguna y Ramona Montiel, de Antonio Berni, pero la similitud es falsa, según los críticos. Berni creó arquetipos, mientras que Quiroga retrata a sus compadres y el medio rural que lo aproximan más al período de "Cosecheros".
Dos becas en Italia y en Francia, un año en Roma y ocho en París le confirmaron identidad y pertenencia. A la obra de Quiroga deberá remitirse, como señala el crítico Diéguez Videla, quien quiera conocer cómo se vive y se pena en el Tucumán del siglo XX y del XXI.
Para trazar este Vía Crucis norteño el artista cuenta con el vigor expresivo del dibujo que le permite deformaciones funcionales a la realidad. (Télam)
Víctor Quiroga narra con vigor las peripecias del sufrido pueblo tucumano; traza vívidas estampas del paisaje rural, de las labores, de las creencias y las costumbres de hombres y de mujeres que habitan esa dura tierra tan alejada de la idealizada visión de "Jardín de la República".
Dolida, transida a veces, la visión de Quiroga se acendra en una poesía áspera, montaraz, siempre entrañable y humana. Sus personajes han sido comparados con Juanito Laguna y Ramona Montiel, de Antonio Berni, pero la similitud es falsa, según los críticos. Berni creó arquetipos, mientras que Quiroga retrata a sus compadres y el medio rural que lo aproximan más al período de "Cosecheros".
Dos becas en Italia y en Francia, un año en Roma y ocho en París le confirmaron identidad y pertenencia. A la obra de Quiroga deberá remitirse, como señala el crítico Diéguez Videla, quien quiera conocer cómo se vive y se pena en el Tucumán del siglo XX y del XXI.
Para trazar este Vía Crucis norteño el artista cuenta con el vigor expresivo del dibujo que le permite deformaciones funcionales a la realidad. (Télam)
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