Creamfields convocó a una multitud

El público electrónico no paró de bailar hasta ayer por la mañana.

FIESTA INCANSABLE. Los jóvenes no se quedaron quietos.
FIESTA INCANSABLE. Los jóvenes no se quedaron quietos.
14 Noviembre 2005
Buenos Aires.- Alrededor de 65.000 personas coparon la ex ciudad deportiva de Boca Juniors y marcaron un nuevo récord de convocatoria a nivel mundial. La fiesta Creamfields bonaerense supera incluso, desde el año pasado, las ediciones realizadas en la ciudad de Liverpool.
"Fue una fiesta de muy alto nivel. Nunca había vivido una experiencia semejante", confesó la tucumana Carolina Marengo, que viajó especialmente para participar del encuentro.
Con la música de los DJ más prestigiosos del mundo, como Paul Oakenfold, Danny Tenaglia, Danny Howells, David Guetta y los locales de Zuker XP, Romina Cohn y Hernán Cattaneo, a quienes se sumaron shows de bandas como The Prodigy, Infusion y de Daniel Melero y Emmanuel Horvilleur, el público electrónico no paró de bailar hasta entradas las 7 de la mañana. Banderas y pequeñas pancartas con leyendas insólitas como "Toma la pastilla azul" en referencia al viagra y "Gracias Dios esto es vida", brindaban un toque de autenticidad único al evento, de modo tal que en pleno set del inglés Oakenfold se pudo divisar una bandera de los Redonditos de Ricota.

Personajes
Dentro de la variada gama de personajes que colmaron el predio, no faltaron quienes fueron disfrazados. Así desfilaron por allí caballeros reales del siglo XVII, presidiarios, cowboys y hasta un astronauta con un sombrero con forma de estación espacial equipado con rayos láser. Si de sombreros hablamos, la variedad también era grande: había algunos con forma de personajes de la película "Buscando a Nemo" y otros con la de "Bob Esponja"; este último aparecía no sólo en gorros sino también en remeras.
"La producción que se vio durante la fiesta fue realmente maravillosa. Eso habla del nivel con el que los organizadores pensaron el encuyentro", señaló Marengo. Y agregó que en las distintas pistas había gente que hablaba todos los idiomas. "Todo se dearrolló con total normalidad. No hubo incidentes y tampoco se realizaron controles estrictos", agregó.
Otro de los puntos destacables fue la gran afluencia de público brasileño: alrededor de 3.000 ciudadanos del país vecino se agolparon sobre las pistas donde tocaban Danny Howells, que durante su performance utilizaba una toalla en la cabeza debido al agua que caía del techo, producto de la condensación de vapores. (Télam-Especial)


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