06 Noviembre 2005 Seguir en 
Nacer con algún don es lo único verdaderamente misterioso, sostiene Borges. Hay gente que lo tiene todo y que, sin embargo, le falta algo, le falta un don. Mónica Cahen D?Anvers tiene el don de la palabra. Y lo ejerce con total naturalidad.
"Siempre he sido una periodista de televisión y, ahora, de radio. Sólo me falta sentarme a escribir. Es una de mis asignaturas pendientes", sostiene la periodista en un diálogo telefónico exclusivo con LA GACETA.
Instalada en su finca de San Pedro, adonde vive con César Mascetti, Mónica habló de todo: de su vida profesional, de la Argentina, de la política y de la televisión actual. También habló de sus proyectos, entre los que se encuentran su esperado regreso a la televisión (junto con César) y la publicación de un libro sobre sus experiencias como periodista en el extranjero."Por el momento estoy dedicada a la radio. Tengo un programa con César en Radio del Plata. Pero hoy, como verás, me hice la rabona", señaló. Claro que su compromiso en el ciclo es menor al que tiene César. "Yo simplemente lo acompaño. César es el conductor, de manera que él debe viajar todos los días desde San Pedro a Buenos Aires, para estar en el programa. Mi situación es distinta. Yo transmito desde la finca, porque la radio instaló aquí un pequeño estudio, de puro malcriada nomás. Estoy fascinada", dijo.
Mónica se define como una mujer de televisión. Y, a lo largo de la charla con LA GACETA, lo dejó muy en claro. "Ya llevo más de 40 años en esto y la gran parte de ellos lo pasé en la televisión. Ahora estoy descubriendo la radio, que es algo muy distinto. Tiene una magia especial, requiere de más espontaneidad", agregó. Sin embargo, señaló que aún le queda por probar la experiencia de la prensa escrita. "Creo sinceramente que los periodistas de verdad comienzan en los diarios, en la gráfica", manifestó.
Respecto de la televisión actual, Mónica fue bastante clara. "En la Argentina hacemos una buena televisión. El amarillismo y la búsqueda del impacto a cualquier costo no es algo nuestro. Pasa en todo el mundo", confesó. Y agregó: "Yo soy medio loca. Creo que los noticieros no tendrían que tener rating. De lo contrario sucede que todos los canales empiezan a competir de una manera más dura y zafada, echando mano al amarillismo para jugar con el morbo de la gente. Por eso, si los noticieros (no hablo de los programas periodísticos) no compitieran por el rating, creo que la información sería más transparente y auténtica", dijo.
Al hablar de la televisión, Mónica no pudo dejar de recordar aquellos hechos y personas que la marcaron para siempre. Uno de ellos es la cobertura que realizó en 1969 de la llegada del hombre a la Luna desde Cabo Cañaveral. "Fue algo extraordinario para la televisión argentina. Más allá de la polémica de si fue verdad o no que el hombre llegó a la Luna, fue un hito que me marcó mucho. Además creo que se puede mentir sobre muchas cosas pero no sobre algo tan grande y trascendente", indicó. Y, además, vivió tantas experiencias que hasta pensó en escribir un libro. "De hecho he recibido varias propuestas y creo que, en algún momento lo voy a hacer. ¿Por qué no? Creo que vale la pena", agregó.
Sobre el país, Mónica tiene una visión bastante optimista. "La Argentina tiene una salud de hierro. Hace mucho que estamos tratando de tirarla abajo y no podemos. Ahora veo que estamos mejor, pero aún nos falta mucho por recorrer. No sé mucho de economía, pero me parece que esta mejora que vive el país es realmente histórica, pero ser el mejor del grado mientras otros no saben leer, es algo que no cierra", indicó.
¿De qué se arrepiente? Fue la última pregunta. "De las cosas que no hice", respondió. Y agregó: "los besos y las caricias alivian, pero lo que realmente enseña son las cachetadas. Yo he cometido muchos errores; de ninguno de ellos me arrepiento".
"Siempre he sido una periodista de televisión y, ahora, de radio. Sólo me falta sentarme a escribir. Es una de mis asignaturas pendientes", sostiene la periodista en un diálogo telefónico exclusivo con LA GACETA.
Instalada en su finca de San Pedro, adonde vive con César Mascetti, Mónica habló de todo: de su vida profesional, de la Argentina, de la política y de la televisión actual. También habló de sus proyectos, entre los que se encuentran su esperado regreso a la televisión (junto con César) y la publicación de un libro sobre sus experiencias como periodista en el extranjero."Por el momento estoy dedicada a la radio. Tengo un programa con César en Radio del Plata. Pero hoy, como verás, me hice la rabona", señaló. Claro que su compromiso en el ciclo es menor al que tiene César. "Yo simplemente lo acompaño. César es el conductor, de manera que él debe viajar todos los días desde San Pedro a Buenos Aires, para estar en el programa. Mi situación es distinta. Yo transmito desde la finca, porque la radio instaló aquí un pequeño estudio, de puro malcriada nomás. Estoy fascinada", dijo.
Mónica se define como una mujer de televisión. Y, a lo largo de la charla con LA GACETA, lo dejó muy en claro. "Ya llevo más de 40 años en esto y la gran parte de ellos lo pasé en la televisión. Ahora estoy descubriendo la radio, que es algo muy distinto. Tiene una magia especial, requiere de más espontaneidad", agregó. Sin embargo, señaló que aún le queda por probar la experiencia de la prensa escrita. "Creo sinceramente que los periodistas de verdad comienzan en los diarios, en la gráfica", manifestó.
Respecto de la televisión actual, Mónica fue bastante clara. "En la Argentina hacemos una buena televisión. El amarillismo y la búsqueda del impacto a cualquier costo no es algo nuestro. Pasa en todo el mundo", confesó. Y agregó: "Yo soy medio loca. Creo que los noticieros no tendrían que tener rating. De lo contrario sucede que todos los canales empiezan a competir de una manera más dura y zafada, echando mano al amarillismo para jugar con el morbo de la gente. Por eso, si los noticieros (no hablo de los programas periodísticos) no compitieran por el rating, creo que la información sería más transparente y auténtica", dijo.
Al hablar de la televisión, Mónica no pudo dejar de recordar aquellos hechos y personas que la marcaron para siempre. Uno de ellos es la cobertura que realizó en 1969 de la llegada del hombre a la Luna desde Cabo Cañaveral. "Fue algo extraordinario para la televisión argentina. Más allá de la polémica de si fue verdad o no que el hombre llegó a la Luna, fue un hito que me marcó mucho. Además creo que se puede mentir sobre muchas cosas pero no sobre algo tan grande y trascendente", indicó. Y, además, vivió tantas experiencias que hasta pensó en escribir un libro. "De hecho he recibido varias propuestas y creo que, en algún momento lo voy a hacer. ¿Por qué no? Creo que vale la pena", agregó.
Sobre el país, Mónica tiene una visión bastante optimista. "La Argentina tiene una salud de hierro. Hace mucho que estamos tratando de tirarla abajo y no podemos. Ahora veo que estamos mejor, pero aún nos falta mucho por recorrer. No sé mucho de economía, pero me parece que esta mejora que vive el país es realmente histórica, pero ser el mejor del grado mientras otros no saben leer, es algo que no cierra", indicó.
¿De qué se arrepiente? Fue la última pregunta. "De las cosas que no hice", respondió. Y agregó: "los besos y las caricias alivian, pero lo que realmente enseña son las cachetadas. Yo he cometido muchos errores; de ninguno de ellos me arrepiento".
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