01 Noviembre 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Analistas, dirigentes privados y millones de ciudadanos se están preguntando hasta dónde ha cambiado el presidente Kirchner después de las urnas que lo han fortalecido -aunque no plebiscitado - o si sólo se trata de un tiempo pasajero que tendrá fin con la lucha por la renovación del mandato.
Son numerosos los testimonios de que estamos en un país político diferente y no sólo por la desaparición de los discursos crispados. Especialmente, las propias reflexiones presidenciales, que advierten sobre su opción por el modelo económico español, controlar la inflación, mantener el superávit fiscal, no meterse en el diálogo de empresarios y sindicatos, y evitar los anuncios rimbombantes que tradicionalmente terminaron en fracasos. Sólo falta ahora que en esa cartilla presidencial se incluya el diálogo de Estado y la revitalización del rol del Congreso, poniendo fin a la emergencia.
Esta semana debe haber un paréntesis en la gran cuestión, pues Kirchner estará absorbido por las grandes citas interamericanas. Mañana asistiría a la reunión de la Cámara de Exportadores y el Centro de Comercio Internacional, con la participación de 22 países.
Al día siguiente será el anfitrión de la Cumbre de las Américas, donde deberá ser el amortiguador de diferencias cruciales, con un aliado tan prestigioso como su colega chileno, Ricardo Lagos.
Si bien George W. Bush es la piedra del escándalo, no deberá olvidarse que, para Washington, la Argentina sigue siendo un aliado extra OTAN, que disfruta de esa ventaja aunque no la publicita. (De nuestra Sucursal)
Son numerosos los testimonios de que estamos en un país político diferente y no sólo por la desaparición de los discursos crispados. Especialmente, las propias reflexiones presidenciales, que advierten sobre su opción por el modelo económico español, controlar la inflación, mantener el superávit fiscal, no meterse en el diálogo de empresarios y sindicatos, y evitar los anuncios rimbombantes que tradicionalmente terminaron en fracasos. Sólo falta ahora que en esa cartilla presidencial se incluya el diálogo de Estado y la revitalización del rol del Congreso, poniendo fin a la emergencia.
Esta semana debe haber un paréntesis en la gran cuestión, pues Kirchner estará absorbido por las grandes citas interamericanas. Mañana asistiría a la reunión de la Cámara de Exportadores y el Centro de Comercio Internacional, con la participación de 22 países.
Al día siguiente será el anfitrión de la Cumbre de las Américas, donde deberá ser el amortiguador de diferencias cruciales, con un aliado tan prestigioso como su colega chileno, Ricardo Lagos.
Si bien George W. Bush es la piedra del escándalo, no deberá olvidarse que, para Washington, la Argentina sigue siendo un aliado extra OTAN, que disfruta de esa ventaja aunque no la publicita. (De nuestra Sucursal)







