01 Noviembre 2005 Seguir en 
De todo eso habló con LA GACETA. "Llegué al extremo absoluto: plasmé un realismo sin filtros, con una lógica para que la gente comprenda; aunque las películas, como la vida, no están para ser comprendidas", dijo en alusión a "Monobloc", su segundo filme. Ayer, Ortega presentó esta película en la Semana del Cine 2005. El actor Ulises Dumont fue elegido padrino de la muestra.
"El nuevo cine tiene una moral absurda" "Monobloc es mi segunda película, y en él llegué al extremo absoluto de la no lógica; plasmé un realismo sin filtrarlo con una lógica para que la gente comprenda; porque las películas, como la vida, no están para ser comprendidas". El realizador Luis Ortega, emisor de esa definición, regresó a Tucumán después de siete años para presentar su segundo filme en la Semana del Cine 2005, con una fuerte carga de emotividad y críticas hacia los políticos, la vida, el cine y varias cosas más.
La película que anoche presentó el cineasta, hijo de Ramón "Palito" Ortega y de Evangelina Salazar, relata la tormentosa vida de tres mujeres que habitan un monoambiente. Su primer filme fue "Caja negra" (ganadora del festival de Mar del Plata).
"Las dos son películas donde la muerte está muy presente, sólo que en ?Caja negra? hay una vitalidad, una cosa brillante, mágica; es más luminosa...", explicó. Cuando se le preguntó si el pesimismo había primado en la realización de "Monobloc", él respondió: "no; tiene que ver con una percepción del rumbo general de las cosas". "Personalmente pienso que somos todos algo más allá del mundo; lo que pasa es que el mundo está en manos de asesinos. Por eso en ?Monobloc? no hay nadie vivo", explicó Ortega. "Más que pesimismo es realismo, esa es la realidad", acotó.En el plano existencial en el que transcurrió la charla, Ortega añadió: "por otro lado, que la humanidad desaparezca no es una tragedia; estamos haciendo todo para que así sea. Lo que pasa es que todavía no somos tan poderosos como para lograrlo".
Decisiones
Ortega afirmó que desde hace 10 años no toma decisiones. "La última fue cuando tenía 15 años, cuando decidí irme del mundo a naufragar... Decisión es una palabra muy amplia, y esa vez dije ?bueno, ya sé todo lo que no quiero, que es lo que está en la vida; y tendré que buscarlo en otra parte?. Y lo que no quiero es es no vivir, estar permanentemente evitando la vida", aseguró.
Claro que ante semejante afirmación, la siguiente pregunta aludió al aspecto familiar de Ortega. "No está incluida, porque con la familia hay un nexo inevitable; no hay nada que hacer, como en todas las familias", aclaró.Al analizar el presente del cine argentino, Ortega fue fulminante. "El nuevo cine muestra una realidad superficial, tiene una moral absurda", dijo en alusión a los realizadores jóvenes.
Al pedirle que explique cuáles son las principales diferencias entre él y el resto de los cineastas de la nueva generación, Ortega dijo: "tenemos distintos conceptos de lo que es la realidad, que para mí no está en los noticieros, sino en lo que sueño, lo que siento, en la privacidad máxima, en los pensamientos más oscuros y los más luminosos, en la incomprensión, en la falta de lógica de la vida, en la ausencia de sentido...".
"Después de todo, ¿qué es lo real? Hay un interés por cierto retrato social, que plantea una moral absurda; es para hacer creer que se es ético y que se tiene una sensibilidad y una responsabilidad con la gente. Entonces filman a cartoneros y a pobres porque está bien visto, pero la miseria no es sólo económica", aseguró Ortega.
Como ejemplo, dijo que en "Caja negra" filmó con una persona que vive en la calle. "No me importa dónde vive, sino la persona; porque quienes debieran encargarse de que las cosas estén bien, no lo hacen; y el arte no va a salvar al mundo porque no es su rol", dijo finalmente.
"Es como volver a casa"
"Estar acá es como volver a casa; acá fui más feliz que en cualquier otra parte donde haya vivido", señaló Luis Ortega luego de haber recorrido las calles de la capital, donde vivió hasta que tuvo 15 años y su padre era gobernador de la provincia. El cineasta contó que al llegar con su mujer, el domingo a la tarde, se encontró con un amigo, y ayer estuvo en un asado en Tapia.
La película que anoche presentó el cineasta, hijo de Ramón "Palito" Ortega y de Evangelina Salazar, relata la tormentosa vida de tres mujeres que habitan un monoambiente. Su primer filme fue "Caja negra" (ganadora del festival de Mar del Plata).
"Las dos son películas donde la muerte está muy presente, sólo que en ?Caja negra? hay una vitalidad, una cosa brillante, mágica; es más luminosa...", explicó. Cuando se le preguntó si el pesimismo había primado en la realización de "Monobloc", él respondió: "no; tiene que ver con una percepción del rumbo general de las cosas". "Personalmente pienso que somos todos algo más allá del mundo; lo que pasa es que el mundo está en manos de asesinos. Por eso en ?Monobloc? no hay nadie vivo", explicó Ortega. "Más que pesimismo es realismo, esa es la realidad", acotó.En el plano existencial en el que transcurrió la charla, Ortega añadió: "por otro lado, que la humanidad desaparezca no es una tragedia; estamos haciendo todo para que así sea. Lo que pasa es que todavía no somos tan poderosos como para lograrlo".
Decisiones
Ortega afirmó que desde hace 10 años no toma decisiones. "La última fue cuando tenía 15 años, cuando decidí irme del mundo a naufragar... Decisión es una palabra muy amplia, y esa vez dije ?bueno, ya sé todo lo que no quiero, que es lo que está en la vida; y tendré que buscarlo en otra parte?. Y lo que no quiero es es no vivir, estar permanentemente evitando la vida", aseguró.
Claro que ante semejante afirmación, la siguiente pregunta aludió al aspecto familiar de Ortega. "No está incluida, porque con la familia hay un nexo inevitable; no hay nada que hacer, como en todas las familias", aclaró.Al analizar el presente del cine argentino, Ortega fue fulminante. "El nuevo cine muestra una realidad superficial, tiene una moral absurda", dijo en alusión a los realizadores jóvenes.
Al pedirle que explique cuáles son las principales diferencias entre él y el resto de los cineastas de la nueva generación, Ortega dijo: "tenemos distintos conceptos de lo que es la realidad, que para mí no está en los noticieros, sino en lo que sueño, lo que siento, en la privacidad máxima, en los pensamientos más oscuros y los más luminosos, en la incomprensión, en la falta de lógica de la vida, en la ausencia de sentido...".
"Después de todo, ¿qué es lo real? Hay un interés por cierto retrato social, que plantea una moral absurda; es para hacer creer que se es ético y que se tiene una sensibilidad y una responsabilidad con la gente. Entonces filman a cartoneros y a pobres porque está bien visto, pero la miseria no es sólo económica", aseguró Ortega.
Como ejemplo, dijo que en "Caja negra" filmó con una persona que vive en la calle. "No me importa dónde vive, sino la persona; porque quienes debieran encargarse de que las cosas estén bien, no lo hacen; y el arte no va a salvar al mundo porque no es su rol", dijo finalmente.
"Es como volver a casa"
"Estar acá es como volver a casa; acá fui más feliz que en cualquier otra parte donde haya vivido", señaló Luis Ortega luego de haber recorrido las calles de la capital, donde vivió hasta que tuvo 15 años y su padre era gobernador de la provincia. El cineasta contó que al llegar con su mujer, el domingo a la tarde, se encontró con un amigo, y ayer estuvo en un asado en Tapia.
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