El teatro como reflexión sobre la pareja

Mercedes Morán y Jorge Marrale reponen hoy, en el Alberdi, la pieza "Pequeños crímenes conyugales".

ANTIHEROES. Morán y Marrale afirman que “Pequeños  crímenes conyugales” rompe estereotipos.
ANTIHEROES. Morán y Marrale afirman que “Pequeños crímenes conyugales” rompe estereotipos.
30 Octubre 2005
A Jorge Marrale y a Mercedes Morán -artistas de raza que la televisión ha proyectado al gran público a través de personajes como el Segura, de Vulnerables, o la Roxi, de Gasoleros, entre tantos otros- se los adivina entusiasmados con lo que se palpita en "Pequeños crímenes conyugales". Es que la obra de Emmanuel Schmit, que ellos estrenaron anoche en Tucumán y que hoy a las 21 subirá otra vez a escena en el teatro Alberdi, propone en clave de comedia dramática la reflexión sobre un tema tan clásico y misterioso como el de la pareja, ahora abordado desde una perspectiva contemporánea.
"Lo que más me gustó de la pieza -afirma Marrale, en diálogo con LA GACETA- es que despliega todo lo que tiene que ver con el vínculo primario de la pareja, terreno que sigue siendo un punto atractivo para detectar un poco lo que somos".
"En las obras de vínculo -continúa- es donde tanto el hombre como la mujer aparecen en todo su esplendor. Qué es lo mejor de nosotros que se despierta con el otro; y qué es lo peor de nosotros que se despierta con el otro. Y con qué convivimos, y con qué parte del otro: la idealizada, la real. Hasta dónde somos seres egóticos que sólo queremos complacernos a nosotros mismos".
"?Mecha? y yo -asegura- nos complementamos muy bien, y creo que supimos encontrarles, ella a Luisa y yo a Gabriel, tonos intermedios y puntos extremos que hilvanan muy bien entre nosotros".
Mercedes Morán, que se suma a la charla, resalta los claroscuros de su personaje. De alguna manera, cuando lo hace, está fijando posición acerca del papel de desmitificador que ella le atribuye al teatro. Enfatiza que Luisa es un personaje que escapa de las heroínas didácticas o ejemplificadoras. "Siempre me han interesado los personajes que muestran una contradicción, una zona oscura, para correr aunque sea un poquito el juicio moral del espectador hacia un lado un poco más amplio", apunta la actriz.
Agrega que la obra es "un buen instrumento para revisar nuevos acuerdos". Y describe a su antiheroína: "es un personaje que comete errores, que se manda macanas, como nos pasa en la vida. Y me parece que eso promueve más a la identificación que lo que le pasa a una heroína estereotipada".
"Schmit -concluye- habla de hombres y de mujeres de hoy, con sus nuevos roles y acuerdos, y con la vocación histórica que tenemos, como personas, de encontrar el amor y poder compartir la vida con otro. Y de aprender lo que hay que aprender de esa experiencia. Pero la obra reflexiona también sobre la sobreadaptación en función de agradar, del deseo de ser amado. De hasta dónde una se va sobreadaptando, y dejando de ser una misma, para ir convirtiéndose en lo que el otro quiere que una sea".

Tamaño texto
Comentarios