Y los jóvenes son los que están acaparando las butacas. Filmes clásicos como "El ciudadano Kane", "Casablanca", "Psicosis" o "Lo que el viento se llevó", pelean por el gusto de la gente con películas argentinas como "Valentín" o "Luna de Avellaneda". De hecho, esta semana una gran cantidad de público respondió a la convocatoria de la Semana de Cine, que culminará el martes. Hoy, además, se celebra el día del cine y se recuerda la muerte de un realizador con mayúsculas: Federico Fellini.
Imágenes que nos persiguen eternamente
Por Blas Eloy Martínez (director de Carreras de la Escuela de Cine de la UNT)
Siempre he admirado a la gente que logra hacer esas listas de las mejores películas de la historia del cine. ¿Dormirán bien a la noche, luego de haber dejado de lado obras maestras por simple olvido o problemas de espacio? Hacer esa clase de listas es, después de todo, un arte. ¿Cómo y por dónde empezar? ¿Habría que ir a lo seguro y llenar la lista de aquellas películas incuestionables? En ese caso, "Sunset Boulevard", "Vertigo", "El ciudadano", "Rashomon", "Amanecer", "La regla del juego", "Historia de Tokio" y "Más corazón que odio", deberían ser de la partida. ¿Pero sería esa una lista sincera? ¿Habría que llenar la lista con aquellas películas que uno se llevaría a una isla desierta? En ese caso la lógica indicaría llevar aquellas películas que reúnan todas las emociones que no podremos reproducir en soledad y sería tan legítimo ir a una isla con la serie de "El padrino" o "El exorcista" como con "Hechizo del tiempo" de Harold Ramis. Pero luego están esas películas que dejaron alguna huella en nuestros recuerdos infantiles. En la mayoría de los casos, se tratan de extraños y disgregados fragmentos que han quedado perdidos en el tiempo. Yo, por ejemplo, recuerdo una película de Charlton Heston en un desolado mundo del futuro, en el que un misterioso virus iba enfermando a la gente. Sin embargo, en aquella película, la maldad era una consecuencia de la lucha por sobrevivir. Recuerdo que, sin embargo, había una salvación y Charlton Heston daba su vida para salvar a su novia ya capturada por el virus. Yo era muy chico cuando vi esa película y soy consciente de que verla hoy arruinaría el recuerdo. Sin embargo, estaría al tope de esa rara lista de películas cuyas imágenes nos persiguen eternamente.
El cine que se puede ver
Por Juan Carlos Di Lullo
A la hora de analizar las películas que prefieren los tucumanos, hay que tener en cuenta algunos factores que no están directamente vinculados con el hecho estrictamente artístico del cine. Se debe tener en cuenta qué filmes llegan al circuito de distribución en estas tierras alejadas de la muy distinta realidad que se vive, por ejemplo, en Buenos Aires. Hay toda una producción de indiscutibles valores artísticos que no se exhibe en nuestros cines sencillamente porque su escasa convocatoria lo convierte en un pésimo negocio. Desde luego, queda la opción del video o de los DVD, o la abnegada tarea de los cineclubes, pero así y todo, el espectro se reduce notablemente. Por lo demás, es posible que el público tucumano responda a las generales de la ley. Las películas apoyadas por un gran despliegue publicitario, con actores y actrices populares, suelen ser las que mejores recaudaciones consiguen. Los "tanques" de la producción hollywoodense marcan una tendencia que confirma esta apreciación. Y finalmente, se impone el gusto personal de cada uno-que varía según las etapas de la vida-, el momento en el que se hace la consulta, y muchos otros factores que influyen a la hora de armar la lista de mejores películas. Que siempre será incompleta, injusta, parcial y arbitraria. Como los seres humanos.







