22 Octubre 2005 Seguir en 
La soprano tucumana Alicia Soria luchó siempre para que los compositores inéditos locales dejaran de danzar "en un olvido casi perpetuo". Tal vez por eso, ella misma nunca será olvidada.
A la edad de 43 años, la reconocida cantante falleció, en la localidad estadounidense de Virginia Beach, donde residía desde hace cinco años junto a su familia, a causa de una extraña enfermedad.
Sensible, bien dotada para el canto lírico, y amante del jazz y del negro spirituals, Soria supo forjarse un lugar en el ambito musical de nuestro medio. "El negro spiritual tiene como esencia el ansia de libertad, el lamento del oprimido y su fe en la redención final", señaló en una entrevista que le realizó LA GACETA en una de sus últimas presentaciones en Tucumán. Nacida en Tucumán en 1962, Soria integró desde los cinco años el ambiente artístico provincial. Fue integrante del Coro de Niños del Consejo de Educación y del Coro Alter. También integró la troupe de la comedia musical "Mi bella dama", y en el Coro Universitario se desempeñó como solista soprano desde 1981 hasta 1990.
Una prolífica carrera
Pero la música coral no fue su único amor. También el folclore la seducía. Formó parte del octeto "Huayna Sumaj" y también integró el conjunto "La Salamanca", dirigida por el músico y compositor Luis "Pato" Gentilini. Precisamente con Gentilini realizó giras por distintas provincias y por el interior tucumano, donde aún se la recuerda con mucho cariño.Egresó de la Escuela de Bellas Artes de la UNT como docente de Escultura, actividad que desempeñó desde 1981 hasta 1988. Pero el canto fue siempre su primera pasión. Por eso, se perfeccionó con la soprano Africa de Retes, del Conservatorio Nacional López Buchardo, de la Capital Federal. En 1991, junto a su familia, Soria dejó Tucumán para instalarse en Islandia, y luego en EE.UU.
Hoy, a las 20.30, en la iglesia Cristo Rey (Mate de Luna al 3.800), se realizará una misa para pedir por el descanso de su alma.
A la edad de 43 años, la reconocida cantante falleció, en la localidad estadounidense de Virginia Beach, donde residía desde hace cinco años junto a su familia, a causa de una extraña enfermedad.
Sensible, bien dotada para el canto lírico, y amante del jazz y del negro spirituals, Soria supo forjarse un lugar en el ambito musical de nuestro medio. "El negro spiritual tiene como esencia el ansia de libertad, el lamento del oprimido y su fe en la redención final", señaló en una entrevista que le realizó LA GACETA en una de sus últimas presentaciones en Tucumán. Nacida en Tucumán en 1962, Soria integró desde los cinco años el ambiente artístico provincial. Fue integrante del Coro de Niños del Consejo de Educación y del Coro Alter. También integró la troupe de la comedia musical "Mi bella dama", y en el Coro Universitario se desempeñó como solista soprano desde 1981 hasta 1990.
Una prolífica carrera
Pero la música coral no fue su único amor. También el folclore la seducía. Formó parte del octeto "Huayna Sumaj" y también integró el conjunto "La Salamanca", dirigida por el músico y compositor Luis "Pato" Gentilini. Precisamente con Gentilini realizó giras por distintas provincias y por el interior tucumano, donde aún se la recuerda con mucho cariño.Egresó de la Escuela de Bellas Artes de la UNT como docente de Escultura, actividad que desempeñó desde 1981 hasta 1988. Pero el canto fue siempre su primera pasión. Por eso, se perfeccionó con la soprano Africa de Retes, del Conservatorio Nacional López Buchardo, de la Capital Federal. En 1991, junto a su familia, Soria dejó Tucumán para instalarse en Islandia, y luego en EE.UU.
Hoy, a las 20.30, en la iglesia Cristo Rey (Mate de Luna al 3.800), se realizará una misa para pedir por el descanso de su alma.
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