17 Octubre 2005 Seguir en 
La Patrulla Urbana de la capital funciona con 721 agentes que circulan por las calles con el propósito de prevenir los delitos. Esta repartición, dirigida por los comisarios René Aguirre y Miguel Soria, ha tenido mucho éxito en sectores como el micro y el macrocentro, detallan los efectivos. "Desde 2003, hemos ido incrementando el número de agentes. En la actualidad, el programa alcanza a 76 barrios. La función principal es lograr un acercamiento entre la Policía y la comunidad y neutralizar los delitos. En todos los barrios, estamos teniendo éxito", explicó Aguirre.
Según Soria, los agentes hacen relevamientos sobre los problemas que aquejan a los vecinos. Entre los más nombrados aparecen la inseguridad, la falta de iluminación y de asistencia médica. "Lo que inspira más temor son los delitos cometidos por menores, porque son violentos", detalló. El comisario reconoció que los agentes suelen ser agredidos en las zonas rojas. "Es una profesión con riesgos. Les damos charlas a los efectivos para que sepan enfrentar esas situaciones y para que no vayan al choque; es preferible que traten siempre de buscar el diálogo con la comunidad", detalló. Añadió que los agentes tratan de solucionar algunos problemas sociales, dando intervención a reparticiones específicas.
El comisario Luis Andrada, de la patrulla que funciona en la zona del Mercofrut, destacó que en el sector disminuyeron los delitos y que la Policía ha logrado un acercamiento con los vecinos.
En la capital, hay un total de 941 agentes que vigilan 100 barrios. Este año, todas las regionales del interior de la provincia incorporaron policías contratados para patrullar las calles. En total son 1.400 repartidos en el este, oeste, norte y sur.
Según Soria, los agentes hacen relevamientos sobre los problemas que aquejan a los vecinos. Entre los más nombrados aparecen la inseguridad, la falta de iluminación y de asistencia médica. "Lo que inspira más temor son los delitos cometidos por menores, porque son violentos", detalló. El comisario reconoció que los agentes suelen ser agredidos en las zonas rojas. "Es una profesión con riesgos. Les damos charlas a los efectivos para que sepan enfrentar esas situaciones y para que no vayan al choque; es preferible que traten siempre de buscar el diálogo con la comunidad", detalló. Añadió que los agentes tratan de solucionar algunos problemas sociales, dando intervención a reparticiones específicas.
El comisario Luis Andrada, de la patrulla que funciona en la zona del Mercofrut, destacó que en el sector disminuyeron los delitos y que la Policía ha logrado un acercamiento con los vecinos.
En la capital, hay un total de 941 agentes que vigilan 100 barrios. Este año, todas las regionales del interior de la provincia incorporaron policías contratados para patrullar las calles. En total son 1.400 repartidos en el este, oeste, norte y sur.
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