

Un género con mucha historia
El jazz tiene una larga tradición en Tucumán. Según recuerda el músico y periodista Sergio Clúa, a fines de la década del 60, el Jazz Club Tucumán, que presidía René Alderete Bimbi y que integraban, entre otros, Peter Seeligman y el periodista Rodolfo Windhausen, organizó un concierto en el teatro San Martín con la participación de músicos de Buenos Aires.
Para representar a nuestra provincia se formaron el Sexteto del Jazz Club Tucumán, con arreglos y dirección del pianista Oscar "Coco" Aguirre, Roberto Christovao en trompeta, Enrique Saltor en saxo tenor, Caito Solís en trombón, Rino Bonn en contrabajo y Roberto "Tito" Alvarez en batería. "El conjunto ensayaba a la siesta en un restaurante llamado Rancho Grande. Ese fue mi primer encuentro con el jazz y sus músicos", señala Clúa. Poco tiempo después, en 1968, Duke Ellington y su banda actuaron en el Septiembre Musical. "La orquesta de Ellington nos animó a crear la Jazz Ensemble de Tucumán. Como nos faltaba repertorio, decidimos viajar a Buenos Aires y entrevistarnos con el pianista y vibrafonista Mariano Tito que dirigía una moderna big band. Viajé con el saxofonista Víctor Caponetto y Tito nos citó a las 4 de la mañana, horario en que él terminaba de trabajar. Fuimos a su estudio, le contamos nuestras pretensiones , sacó varias carpetas de arreglos musicales y nos dijo: ?muchachos ahora son de ustedes, se los regalo y espero concreten sus deseos?", manifestó Clúa.
La visita malograda
Por Rodolfo Windhausen, periodista
NUEVA YORK.- A comienzos de los años 70, visitó la Argentina la famosa cantante de jazz Sarah Vaughn. El empresario de conciertos Alejandro Szterenfeld me llamó de Buenos Aires para ofrecerme una fecha que la vocalista tenía libre, para traerla a Tucumán. Como en el Consejo de Difusión Cultural no había dinero, apelé a mi amistad con Carlos Páez de la Torre (h) para que intentáramos conseguir el apoyo financiero del Banco Comercial del Norte. Fui con Carlos a ver al recientemente fallecido "Paul" Terán Nougués, entonces presidente del Banco y le explique la situación. Sin dudar, me dijo que sí, porque era un gran admirador de la cantante. Llamó por teléfono al contador del Banco y le ordenó que, cuando yo se lo pidiera, me extendiera un cheque por un par de millones de pesos, para cubrir el costo del recital. No se habló de garantía alguna ni tampoco de la posibilidad de que el concierto no resultara rentable.
Cuando conseguí ubicar a Szterenfeld -eran tiempos en que las llamadas a Buenos Aires tardaban siglos- el empresario ya había aceptado una oferta de un organismo de La Plata. Sarah Vaughn nunca llegó a Tucumán. Pero el dinero estuvo gracias a un banquero entusiasta y confiado. Asombrado, el presidente del Jazz Club Tucumán, René Alderete Bimbi, que era contador público, meneaba la cabeza y repetía: "!Qué irresponsables!" Tenía razón, pero el episodio demostró, una vez más, que no hay peor gestión que la que no se hace.







