Este fue el diálogo de Rubén Miguel Cafaro con LA GACETA.
- ¿La caída de cuatro aviones en dos semanas es obra de la casualidad?
Las compañías del tercer mundo, que quieren ganar mercado y no son muy conocidas, tientan a los pasajeros con precios bajos, y normalmente tienden a reducir los costos. Pero caen en el error de reducir los costos operativos, por ejemplo, las tripulaciones de vuelo. No se puede bajar los costos en lo que hace a los cursos de reflejos, de simuladores, porque eso afecta directamente la seguridad de vuelo. Tampoco se puede economizar en los costos de mantenimiento.
Lamentablemente, en el mundo hay una industria de repuestos "truchos". Las compañías muy conocidas son muy celosas de la seguridad de vuelo y no hacen recortes en ese rubro. En los países del tercer mundo (Africa y Latinoamérica), las autoridades encargadas no realizan el control aeronáutico en tiempo y forma, porque no son especialistas sino políticos.
- ¿Se está golpeando la buena marca de la seguridad de la industria?
Creo que sí, porque los accidentes fueron muy seguidos, y esto causa cierta alarma. Es necesario analizar en profundidad las causas.
- ¿Hubo factores comunes en los accidentes de Perú, Venezuela y Grecia?
Hoy los aviones son muy seguros, pero las estadísticas mundiales dicen que el 90% de las causas de los accidentes tiene que ver con factores humanos (la tripulación, los que manejan las comunicaciones y los que hacen el mantenimiento). Esto se sabe bien gracias a las cajas negras.
- ¿Puede haber negligencia en ciertas aerolíneas?
Sí, por supuesto.
- ¿Hay listas negras?
No es propiamente una lista negra. No obstante, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) hace un ranking de aquellos países que tienen más accidentes o que tienen aeropuertos que no son suficientemente confiables.







