27 Agosto 2005 Seguir en 
CARACAS.- En medio de la polémica desatada por el llamado a asesinarlo hecho por un predicador norteamericano, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, insistió el viernes en que si algo le pasa, la culpa será del mandatario estadounidense, George W. Bush.
A principios de semana, el predicador Pat Robertson dijo que si Chávez insiste en que Washington quiere asesinarlo, "entonces de verdad tendríamos que ir y hacerlo".
Días más tarde, ante una ola de rechazo internacional por sus comentarios, Robertson, quien fue candidato presidencial en 1988 y diez años después participó en la campaña electoral de Bush, se retractó y dijo que habló a causa de la "frustración".
Chávez dijo en un discurso televisado desde el palacio de gobierno que pese a la disculpa, "esa expresión de aquel ciudadano recoge el deseo de la elite de los Estados Unidos, (...) Eso es lo que ellos quieren. Y hace tiempo que lo quieren y yo lo vengo diciendo, porque lo sé".
"Hay demasiadas evidencias, él ha expresado el deseo de la elite que gobierna los Estados Unidos y yo, entregado a Dios como ando, vuelvo a repetir, si a mí algo llega a pasarme, el responsable se llama George W. Bush, ése sería el asesino", insistió.
Chávez, adversario de Bush a quien califica de "imperialista" y de querer impedir el desarrollo de su proyecto de un "socialismo del siglo XXI" en el país petrolero latinoamericano, suele acusar a la Casa Blanca de complots para asesinarlo, de los que no ha presentado pruebas.
El militar retirado suele referirse a Bush como "mister danger" (señor peligro) y dice que desde Washington respaldan intentos para derrocarlo y matarlo, como el que lo sacó del poder brevemente en abril del 2002.
Estados Unidos rechaza esas acusaciones pero, al mismo tiempo, dice que Chávez, el más estrecho aliado político de Fidel Castro, es una influencia desestabilizadora en la región.
Chávez insiste también en que Estados Unidos tiene intenciones de invadir a Venezuela, quinto exportador mundial de crudos, para controlar sus recursos petroleros, algo que según él desataría una guerra.
Actualmente Estados Unidos es el principal comprador del petróleo venezolano.
"Esto suena duro decirlo, pero hay que decirlo, yo me he estado reuniendo con un equipo político militar, para que todo esté claro si es que llega a ocurrir el magnicidio y para que todos aquí sepan lo que tienen que hacer", sostuvo.
Chávez arengó a sus seguidores a que si sus adversarios rompen las reglas del juego, ellos también lo hagan. "Ustedes no estarían obligados a seguir las llamadas reglas del juego, tendrían que romperlas también". (REUTERS)
A principios de semana, el predicador Pat Robertson dijo que si Chávez insiste en que Washington quiere asesinarlo, "entonces de verdad tendríamos que ir y hacerlo".
Días más tarde, ante una ola de rechazo internacional por sus comentarios, Robertson, quien fue candidato presidencial en 1988 y diez años después participó en la campaña electoral de Bush, se retractó y dijo que habló a causa de la "frustración".
Chávez dijo en un discurso televisado desde el palacio de gobierno que pese a la disculpa, "esa expresión de aquel ciudadano recoge el deseo de la elite de los Estados Unidos, (...) Eso es lo que ellos quieren. Y hace tiempo que lo quieren y yo lo vengo diciendo, porque lo sé".
"Hay demasiadas evidencias, él ha expresado el deseo de la elite que gobierna los Estados Unidos y yo, entregado a Dios como ando, vuelvo a repetir, si a mí algo llega a pasarme, el responsable se llama George W. Bush, ése sería el asesino", insistió.
Chávez, adversario de Bush a quien califica de "imperialista" y de querer impedir el desarrollo de su proyecto de un "socialismo del siglo XXI" en el país petrolero latinoamericano, suele acusar a la Casa Blanca de complots para asesinarlo, de los que no ha presentado pruebas.
El militar retirado suele referirse a Bush como "mister danger" (señor peligro) y dice que desde Washington respaldan intentos para derrocarlo y matarlo, como el que lo sacó del poder brevemente en abril del 2002.
Estados Unidos rechaza esas acusaciones pero, al mismo tiempo, dice que Chávez, el más estrecho aliado político de Fidel Castro, es una influencia desestabilizadora en la región.
Chávez insiste también en que Estados Unidos tiene intenciones de invadir a Venezuela, quinto exportador mundial de crudos, para controlar sus recursos petroleros, algo que según él desataría una guerra.
Actualmente Estados Unidos es el principal comprador del petróleo venezolano.
"Esto suena duro decirlo, pero hay que decirlo, yo me he estado reuniendo con un equipo político militar, para que todo esté claro si es que llega a ocurrir el magnicidio y para que todos aquí sepan lo que tienen que hacer", sostuvo.
Chávez arengó a sus seguidores a que si sus adversarios rompen las reglas del juego, ellos también lo hagan. "Ustedes no estarían obligados a seguir las llamadas reglas del juego, tendrían que romperlas también". (REUTERS)







