La madre de un soldado muerto en Irak saldrá en campaña contra Bush

Regreso al campamento. El presidente insiste en mantener la presencia militar en el país árabe y se niega a recibir a la mujer. Una vida que cambió drásticamente en abril de 2004.

EN CRAWFORD. Sheehan se arrodilla ante una fila de cruces que simbolizan a los militares muertos.
EN CRAWFORD. Sheehan se arrodilla ante una fila de cruces que simbolizan a los militares muertos.
26 Agosto 2005
Washington.- Cindy Sheehan, madre de un soldado muerto en Irak, reanudó ayer su campaña antibélica en las proximidades de la hacienda del presidente George W. Bush, en Crawford, Texas, y anunció que recorrerá Estados Unidos hasta llegar a Washington, el 24 de setiembre, para oponerse a la guerra en ese país árabe. "Junto conmigo están miles de familias de militares que quieren respuestas a las preguntas que yo hago", dijo Sheehan, convertida en adalid de los movimientos pacifistas estadounidenses.
Sheehan, de 48 años, instaló su campamento en julio, dos días después de que el presidente inició una temporada de vacaciones en su rancho de Crawford. Desde entonces, miles de estadounidenses de todo el país se unieron al reclamo de terminar con la ocupación militar y traer de vuelta a los 140.000 soldados que se encuentran en el país árabe desde hace más de dos años.
Ni el Congreso, ni la prensa, ni el Partido Demócrata lograron lo que esta mujer, que perdió a su hijo Casey, de 24 años. Casey se enroló en el ejército en 2000, pero nunca pensó que iría a la guerra. En abril del año pasado llegó a Irak y cinco días después murió en un ataque de la resistencia, en Bagdad. Desde entonces, Sheehan acusa a Bush de haber mentido al mundo sobre las causas de la invasión al país árabe, y en numerosas ocasiones reclamó una audiencia al mandatario para expresarle sus quejas. Su firme actitud le costó el hostigamiento de la prensa conservadora estadounidense.
Además, la angustia provocada por la muerte de su hijo ocasionó la separación de su matrimonio. La familia Sheehan tiene otros tres hijos, de entre 19 y 23 años, y no la acompañaron hasta ahora en su protesta. "Perdí a mi mejor amigo cuando perdí a mi hijo", dijo Sheehan a un pequeño grupo de periodistas. "Sé que él diría: ?no quiero que se muera ningún compañero mío sólo porque yo morí. Quiero que mis compañeros vuelvan a su casa vivos?", señaló con lágrimas en los ojos. "Yo le rogué a Casey que no fuera a Irak, pero él me dijo que era su deber y que no podía dejar solos a sus camaradas", recordó.
El reclamo de Sheehan, fundadora de "Estrellas de Oro por la Paz", integrada por familias cuyos hijos o hijas han muerto en Irak, se expandió por todo el país hasta convertirse en el mayor problema interno que afronta el gobierno de Bush. Hace diez días, decenas de miles de estadounidenses hicieron una velada antibélica en más de 1.000 ciudades y pueblos, en apoyo a Cindy y a las familias que perdieron a sus hijos en Irak. Bush reiteró ayer que no retirará los soldados de Irak -"porque sería la peor señal de debilidad que podríamos darles a los terroristas", dijo.
Además, insistió en que EE.UU. debe continuar en el país árabe, -"porque allí sentó sus bases el terrorismo internacional que después atacará a nuestro país", finalizó.

Oleadade ataques
La espiral de violencia en Irak continuó ayer con el ataque contra un convoy formado por 15 vehículos, al norte de Bagdad, en el que murieron ocho guardaespaldas del presidente del gobierno de transición, el kurdo Jalal Talabani. En Diyala, uno de los bastiones de la resistencia, murieron seis civiles en un atentado. Además, la policía halló 36 cadáveres con heridas de bala en una región chiíta.(TELAM-AFP-NA)

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