24 Agosto 2005 Seguir en 
JERUSALEN.- El primer ministro israelí, Ariel Sharon, ganó su apuesta al lograr evacuar las colonias de la franja de Gaza y cuatro de Cisjordania más rápido de lo previsto, pero aún tiene ante sí desafíos más difíciles.
El hombre que fue durante décadas el arquitecto de la colonización, está hoy en una difícil posición dentro de su propio partido, el Likud (derecha), mientras la retirada de Gaza no necesariamente ofrece a los israelíes una perspectiva de acuerdo de paz.
La determinación de Sharon, el amplio apoyo que recibió ante el Parlamento y el de la mayoría de la opinión pública le permitieron imponerse sobre los radicales nacionalistas y religiosos. La apuesta, además, resultó exitosa respecto de los palestinos, ya que la evacuación no se realizó "bajo fuego", como algunos temían. Pero más allá de ese resultado, el futuro sigue siendo incierto. Fustigado por su principal rival, el ex primer ministro Benjamin Netanyahu, Sharon tendrá que ofrecer garantías a su partido, después de haberle forzado la mano.
Por otra parte, el primer ministro exige a la Autoridad Palestina que desmantele los grupos armados -algo que esta no tiene intención alguna de hacer, por ahora- y no se contenta con una tregua.
El primer ministro israelí estima que ahora corresponde a los palestinos tomar la iniciativa, pero estos ven la retirada de Gaza sólo como un primer paso. El abismo entre ambas partes sigue intacto. (AFP)
El hombre que fue durante décadas el arquitecto de la colonización, está hoy en una difícil posición dentro de su propio partido, el Likud (derecha), mientras la retirada de Gaza no necesariamente ofrece a los israelíes una perspectiva de acuerdo de paz.
La determinación de Sharon, el amplio apoyo que recibió ante el Parlamento y el de la mayoría de la opinión pública le permitieron imponerse sobre los radicales nacionalistas y religiosos. La apuesta, además, resultó exitosa respecto de los palestinos, ya que la evacuación no se realizó "bajo fuego", como algunos temían. Pero más allá de ese resultado, el futuro sigue siendo incierto. Fustigado por su principal rival, el ex primer ministro Benjamin Netanyahu, Sharon tendrá que ofrecer garantías a su partido, después de haberle forzado la mano.
Por otra parte, el primer ministro exige a la Autoridad Palestina que desmantele los grupos armados -algo que esta no tiene intención alguna de hacer, por ahora- y no se contenta con una tregua.
El primer ministro israelí estima que ahora corresponde a los palestinos tomar la iniciativa, pero estos ven la retirada de Gaza sólo como un primer paso. El abismo entre ambas partes sigue intacto. (AFP)
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