Roma.- En los desfiles de la Alta Moda en Roma nuevamente faltan los grandes nombres de la moda italiana, pero abundan las ideas extravagantes.
Por primera vez, el diseñador romano Alessandro Consiglio presentó vestidos comestibles para mujeres valientes: las exquisitas creaciones estaban hechas en fiambre, verdura y pescado, entre otras cosas.
Los vestidos hechos con embutidos se conservan en la heladera hasta la fecha de su vencimiento, y se pueden adquirir en variedad de matices, dependiendo de sus ingredientes.
Por ejemplo, un vestido rojo brillante está hecho de salame, jamón crudo y panceta, mientras que uno de color rosa suave consiste en salchichón ahumado, mortadela y jamón cocido. Pero también los vegetarianos tendrán la posibilidad de estar a la moda, con vestimenta hecha en zanahorias, ajíes y tomates disecados. La novia se recubrió de pescado: lució un vestido blanco pomposo de 200 platijas (pez semejante al lenguado) rellenas con palomitas de maíz.
"¡Pongámonos alimentos! La ropa no sólo es hermosa sino también sabrosa, y tan atractiva que casi parece artificial", es el credo de este diseñador.
Hasta ahora, el momento cúlmine de los desfiles en Roma fue el del maestro Fausto Sarli, cuya colección estuvo íntegramente dedicada a Giacomo Casanova. Bordados con firuletes, volantes elegantes y fracs al estilo del siglo XVIII sobre shorts chispeantes. (Dpa)
Por primera vez, el diseñador romano Alessandro Consiglio presentó vestidos comestibles para mujeres valientes: las exquisitas creaciones estaban hechas en fiambre, verdura y pescado, entre otras cosas.
Los vestidos hechos con embutidos se conservan en la heladera hasta la fecha de su vencimiento, y se pueden adquirir en variedad de matices, dependiendo de sus ingredientes.
Por ejemplo, un vestido rojo brillante está hecho de salame, jamón crudo y panceta, mientras que uno de color rosa suave consiste en salchichón ahumado, mortadela y jamón cocido. Pero también los vegetarianos tendrán la posibilidad de estar a la moda, con vestimenta hecha en zanahorias, ajíes y tomates disecados. La novia se recubrió de pescado: lució un vestido blanco pomposo de 200 platijas (pez semejante al lenguado) rellenas con palomitas de maíz.
"¡Pongámonos alimentos! La ropa no sólo es hermosa sino también sabrosa, y tan atractiva que casi parece artificial", es el credo de este diseñador.
Hasta ahora, el momento cúlmine de los desfiles en Roma fue el del maestro Fausto Sarli, cuya colección estuvo íntegramente dedicada a Giacomo Casanova. Bordados con firuletes, volantes elegantes y fracs al estilo del siglo XVIII sobre shorts chispeantes. (Dpa)







