De la ciudad de la furia a la ciudad de la alegría

Es un fin de semana largo y distinto en Buenos Aires. La llegada del Papa se combina con otras celebraciones multitudinarias. Hay mucha gente en las calles, mucho color. Un oasis entre tantas preocupaciones.

Buenos Aires reunió distintas manifestaciones. LA GACETA / DIEGO ARÁOZ
Buenos Aires reunió distintas manifestaciones. LA GACETA / DIEGO ARÁOZ
Por Guillermo MontiEnviado especial Hace 10 Min

Resumen para apurados

  • Buenos Aires vive este fin de semana largo un clima de celebración por los festejos de Boca, la Marcha del Orgullo y la histórica visita del papa León XIV a la ciudad.
  • Las calles porteñas se colmaron tras el título de Boca en el Obelisco y la multitudinaria Marcha del Orgullo, transformando la rutina urbana en un espacio de fiesta colectiva.
  • Se espera que más de un millón de personas asistan a la misa papal del lunes feriado, consolidando una tregua comunitaria antes del regreso a las tensiones cotidianas.
Resumen generado con IA

Susceptible y destinada a la furia. Así, en poderoso blanco y negro, se veía la Buenos Aires descripta por Gustavo Cerati en uno de sus innumerables clásicos. Esa ciudad, tan real, entró en pausa durante este fin de semana largo. Hay un tiempo suspendido en la Buenos Aires que le abre sus brazos a León XIV. No pudo recibir en su majestad a uno de sus hijos dilectos -Jorge Bergoglio-, pero el que llega es su acertado sucesor. Durante un puñado de horas, a Robert Prevost lo envolverá la más pura porteñidad.

Buenos Aires le puso un paréntesis al mar de preocupaciones cotidianas y decidió habitar la fiesta. El domingo soleado sucede a un sábado trepidante, en el que dos manifestaciones multitudinarias colmaron las calles de felicidad. En el Obelisco, llegados en procesión desde La Ribera, los hinchas de Boca celebraban ese título tan anhelado que se cristalizó en el descuento y de la mano del héroe ecuatoriano Enner Valencia.

A la vez, la Marcha del Orgullo inundó de música y explotó en mil colores a la largo de la Avenida de Mayo. Desde la 9 de Julio hasta la Plaza del Congreso fue un desfile incesante de carrozas, iniciado tempranito y prolongado hasta que se consumió la noche. Impactó la gigantesca convocatoria de l colectivo LGBTIQ+, una tradición anual que esta vez, en el escenario principal, contó con La Joaqui y María Becerra. La consigna fue por más derechos y por seguridad para la comunidad trans.

Como un vaso comunicante, la avenida Corrientes explotó de público, movida ramificada hacia zonas como Palermo, Villa Crespo, Chacarita, Colegiales y Belgrano. La mañana del domingo se conectó con el océano de turistas volcados a San Telmo.

El feriado del lunes propone un destino casi obligado. A las 10 comenzará el recorrido del Papamóvil por Avenida del Libertador, desde la calle Olleros hasta el Monumento de los Españoles. Allí está prevista una misa que se iniciará a las 11.30 y que promete convocar a no menos de un millón de fieles. Puro fervor religioso para una ciudad que le está brindando su mejor cara a este acontecimiento histórico.

La Marcha del Orgullo inundó de música y explotó en mil colores a la largo de la Avenida de Mayo. LA GACETA / GUILLERMO MONTI La Marcha del Orgullo inundó de música y explotó en mil colores a la largo de la Avenida de Mayo. LA GACETA / GUILLERMO MONTI

Buenos Aires no dejó de ser Buenos Aires, ni desaparecieron por arte de magia sus desigualdades ni sus contradicciones. Pero encontró la manera de correrse, aunque sea por un rato, de la agenda de los problemas para entregarse a la celebración. No es poco para una ciudad acostumbrada a vivir a los empujones, entre el apuro y el malhumor. Tal vez no alcance para cambiar nada de lo que vendrá tras el feriado, pero sí para recordar que una sociedad también se construye desde sus celebraciones, sus pasiones compartidas y, sobre todo, su capacidad de reconocerse en el otro

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