Resumen para apurados
- Atlético Tucumán empató 1-1 ante Gimnasia este viernes en La Plata por la fecha 12, tras conceder un penal sobre la hora que frustró su victoria.
- El Decano se adelantó con un gol de Godoy a los 83 minutos, pero cortó una racha de tres derrotas seguidas al ceder el empate por una falta imprudente de Di Plácido.
- Aunque sumó de visitante, la igualdad le impidió consolidarse en la zona de clasificación a los playoffs, complicando sus aspiraciones en el torneo.
LA PLATA (BUENOS AIRES) – Del golazo de Lautaro Godoy, a la imprudencia de Leonel Di Plácido. De una victoria que resultaba un bálsamo, a un empate con sabor agridulce. Atlético Tucumán salió de perdedor en su visita a La Plata, pero el grito y la sonrisa del final fueron propiedad de Gimnasia y Esgrima.
El empate 1-1 estuvo bien, porque, nobleza obliga, un triunfo del “Decano” no se hubiera correspondido con el trámite, sobre todo el del segundo tiempo, con el “Tripero” claramente protagonista, aunque carente de contundencia. El partido prometió más de lo que entregó, aunque esos minutos finales, de gritos y desahogos, terminaron redondeando la imagen de un viernes de emociones cambiantes en el “Bosque”.
Parecía que la fiesta “decana” estaba armada. El ajustado derechazo de Godoy a los 83 minutos valía tantísimo más que tres puntos, significaba cortar con un encadenamiento de resultados negativos que de prolongarse en esta fecha 12 amenazaba con alejar definitivamente a Atlético de su pretensión de playoffs.
Gimnasia ya se lamía sus heridas, cuando Di Plácido pecó de torpeza: le pisó el pie a Franco Torres cuando este ya salía del área. Y el VAR llamó a Pablo Dóvalo para mostrarle lo que había omitido. El penal en tiempo de descuento convertido por Marcelo Torres redimió al equipo de Ariel Pereyra de la carencia absoluta de efectividad mostrada hasta entonces.
En la primera mitad, pasó media hora holgada hasta que Atlético merodeó el gol, con esa buena jugada de Renzo Tesuri por derecha, una pelota que Bautista Barros Schelotto le birló en la misma área chica a un Franco Nicola que ya se relamía.
A partir de entonces y por espacio de cinco minutos, el “Decano” tuvo sus mejores momentos en el “Bosque”.
Claro que Ramiro Ruiz Rodríguez, habitualmente peleado con el gol, desaprovechó un mano a mano ante Nelson Insfrán, que un par de minutos después achicó con criterio y le negó el gol al uruguayo Nicola.
Antes de esa ráfaga, el nivel de Atlético no había diferido demasiado del que arrastraba una racha de tres derrotas consecutivas en el Torneo Clausura. Básicamente, porque perdía la pelota en el medio y Gimnasia copaba campo visitante, con el aporte esencial de sus laterales.
Pero el “Lobo” tiene carencias variadas. Para enhebrar la puntada final de sus ataques, ni hablar para retroceder o defender pelotas paradas. Ni algunas pinceladas de “Nacho” Fernández ni la amenaza velada del doble nueve, compuesto por Agustín Colazo y su tocayo Auzmendi, fueron suficientes para que el anfitrión consiguiera subir al marcador cierta supremacía en el juego.
El circuito futbolístico del “Decano”, como ante River Plate, Aldosivi y Barracas Central, lució empastado. Godoy, Nicola, Tesuri y Nicolás Laméndola se encontraron poco y nada. Y “Triple R”, se sabe, no es hombre con peso propio en el área rival, lo suyo es la velocidad y el ataque directo, unas virtudes en las que no abundó en los primeros 45 minutos.
La expectativa de una mejoría en la visita parecía centrada en alguna solución llegada desde el banco. Falcioni también lo vio así, decidió sacar al capitán Tesuri y apostar por Gabriel Compagnucci.
El equipo visitante estaba cada vez más metido en propio campo, desde demasiado temprano. El “Lobo” comenzó a merodear con mayor voracidad el arco defendido por Luis Ingolotti.
Así como lo había hecho en el primer tiempo, Ignacio Miramón, la figura del local, probó desde fuera del área y el arquero “decano” se mandó la volada del partido, una de las atajadas del campeonato.
Faltaba una vida. Y si Atlético no encontraba la pelota, el panorama podría oscurecerse definitivamente. El “Emperador” fue lógico, incluyó a Ezequiel Ham por el poco influyente Laméndola, y más allá de los pocos minutos en cancha en el torneo, el volante contribuyó a tener más la pelota.
Insfrán evitó que Ruiz Rodríguez aprovechara un error en la salida. Y Atlético logró bajarle los decibeles al ruido que había metido Gimnasia en el primer cuarto de hora del complemento y cuando todo hacía prever que el partido moriría sin más, llegaron esas emociones del final, una montaña rusa que por un momento metió al “Decano” en zona de playoffs y luego lo bajó.
Con todo, Atlético se llevó un punto de La Plata. Dejó otros dos que parecían seguros. Pero en tiempos difíciles sumar afuera tiene lo suyo, un valor incluso más simbólico que numérico.







