BRASILIA, Brasil.- Casi ninguna encuesta pronosticó que el conservador Flávio Bolsonaro derrotaría al presidente Lula da Silva en la primera vuelta electoral en Brasil, una tendencia de subestimación de la derecha debida en parte a votantes que recelan de revelar su voto en un mundo polarizado. “Estoy muy satisfecho porque muchos institutos de encuestas nos daban atrás”, celebró el senador Bolsonaro, quien ahora parte como favorito para el balotaje del 25 de octubre contra el izquierdista Lula. El desacierto de las encuestas también se ha producido en otros países.
El voto “avergonzado”
En Estados Unidos, muchos sondeos creyeron en un triunfo que no ocurrió de la demócrata Kamala Harris sobre Donald Trump en 2024. En América Latina, las encuestas tampoco anticiparon el caudal de votos de Javier Milei en Argentina o del conservador Rodrigo Paz en Bolivia. Fuerzas de derecha y extrema derecha en Europa también superaron lo que auguraban los sondeos en elecciones recientes.
En muchos casos, estos partidos se presentan como un voto antisistema y capitalizan el descontento social.
“Existe un ‘voto avergonzado’, cuando el elector no vota a un candidato por sus méritos sino para no votar otras opciones”, dijo Marco Carvalho Teixeira, politólogo de la Fundación Getúlio Vargas. En ese caso, el elector no confiesa su voto a la encuestadora, lo manifiesta en la urna, añadió.
El voto útil
En estas elecciones también hubo “mucha volatilidad” de indecisos hasta el fin de la campaña, dice Carvalho Teixeira.
James Bosworth, consultor y autor de Latin American Risk Report, dijo que hubo un sesgo de las encuestas a favor de terceros candidatos, que sumaron apenas 8%. Parte de quienes decían apoyar una tercera vía finalmente “votaron de forma estratégica”, con un criterio de voto útil hacia uno de los principales candidatos, según Bosworth. Aun así, el desacierto en estas elecciones fue menor al de la primera vuelta de los comicios de 2022.










