Resumen para apurados
- Un informe histórico revaloriza a Bernabé Aráoz en Tucumán por su papel militar y político crucial en 1812-1816, clave para frenar a los realistas y declarar la independencia.
- Aráoz financió tropas, convenció a Belgrano de luchar en Tucumán en 1812, venció en Salta y, como gobernador, aportó recursos para cobijar el Congreso de 1816.
- Elogiado por Belgrano y San Martín, su legado promueve el debate histórico para reivindicar a los líderes federales del norte en la construcción definitiva de la Nación.
Por José María Posse
Abogado, escritor, historiador
Se considera héroe a una persona ordinaria, quien ante hechos o actos extraordinarios, acomete acciones extraordinarias. Es un individuo que realiza acciones valientes, nobles o abnegadas en beneficio de los demás.
El coronel mayor de las milicias revolucionarias, don Bernabé Aráoz, fue la epítome de aquellos hombres colosales, quienes sacrificando vida y fortuna, nos dieron la Patria. Nicolás Avellaned a escribió: El nombre de Bernabé Aráoz espera la justicia que aún no se le ha discernido (Nicolás Avellaneda, Escritos Literario T X, página 172).
Nacido en Monteros en 1776 en el seno de una vieja familia tucumana, fue un importante hacendado y comerciante; desde joven demostró un innato don de mando. Le correspondió el honor de ser el portaestandarte de las tropas tucumanas que fueron en ayuda de Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas en 1807.
Desde muy joven se sumó a la causa patriótica; testigo presencial de los sucesos de Mayo de 1810 en Buenos Aires, sembró la semilla de la libertad en su provincia, convirtiéndose con el tiempo en uno de los pilares de la Revolución en el NOA.
Héroe en 1812
El 10 de septiembre de 1812, en el paraje tucumano de La Encrucijada convenció (a un convencido) general Manuel Belgrano de desobedecer las ordenes del Triunvirato porteño, detener su retroceso hasta Córdoba al frente de los restos del derrotado Ejército del Norte y presentar batalla. Aráoz y sus familiares prestaron su apoyo incondicional, gracias a lo cual se obtuvo el éxito en la Batalla de Tucumán, el 24 de ese mes. Bernabé participó de los combates junto a un nutrido grupo de cívicos que había logrado regimentar y armar a su costa.
En premio a su arrojo y determinación, el general Belgrano lo hizo designar Coronel Mayor de Dragones del Ejército. En 1869, el ya general Rudecindo Alvarado en carta a una de las hijas de Bernabé Aráoz, narraría lo ocurrido en esos días.
El salteño Alvarado estaba en Tucumán, cuando se supo de la retirada de Belgrano, por ello evocaba: envolvía la convicción de la superioridad de las fuerzas realistas, de la debilidad de las independientes y, lo que era más afligente, se desconocía el punto hasta donde podría ausentarse nuestro pequeño ejército, con lo cual se temía que la retirada fuera hasta la propia Buenos Aires y no hasta Córdoba. Fue en esos momentos de nerviosismo general que llegó a Tucumán el teniente coronel Juan Ramón Balcarce, enviado por Belgrano. A poco de arribar dispuso que todos presentaran las armas que tuviesen. Se le entregaron las escopetas, sables, pistolas y hasta espadines de los cabildantes, de lo que se apoderó el señor Balcarce sin más excepción de mi sable y pistolas, que como oficial me fueron devueltas.
La requisa, añade la carta, exaltó a los ánimos de los patriotas tucumanos, y muy notablemente el del señor Bernabé, padre de usted, en cuya casa se practicó una reunión de vecinos y se acordó por unanimidad nombrar una comisión cerca del comandante Balcarce. Esa comisión formada en casa de Aráoz, debía manifestarle el disgusto del vecindario por el hecho de desarmarlo e inutilizarle así los esfuerzos generosos que ofrecerían, si el ejército se resolvía a ayudarlos en la defensa.
Al encontrarse con el general porteño, éste pidió 1.000 hombres montados y una suma de dinero, y el señor don Bernabé contestó que en lugar de 1.000 serían 2.000 lo que ofrecía, y en cuanto a la suma de dinero, dijo que sería llenada inmediatamente (siendo él garante). Ello fue en sí, lo que decidió a Belgrano (quien ya venía ideando un plan de lucha) a presentar batalla.
Alvarado terminaba su misiva con la siguiente reflexión: el patriotismo tan puro como heroico del padre de usted, su bien merecida influencia y los medios que nunca economizó en defensa de la patria, le dieron títulos de honor que ojalá hubieran sabido apreciarse (General Rudecindo Alvarado, Memorias, Belgrano, fragmento sobre la Batalla de Tucumán, La Madrid, Observaciones y Memorias). En esta batalla se salvó la suerte de la Revolución.
Héroe en 1813
Para marchar hacia Salta y dar el golpe de gracia al ejército realista, el general victorioso necesitaba de sus mejores hombres. Por ello escribió en una misiva fechada el 24 de noviembre de 1812, en Tucumán.
Belgrano enumeraba una serie de problemas que afrontaba su fuerza, entre ellos la falta de armamento y la poca instrucción de los reclutas. Y expresaba que para suplir estas faltas y dar un aparato al Ejército, he tomado mis medidas y creado un Regimiento de Dragones de Milicia Patriótica del Tucumán.
Para este nuevo cuerpo, seguía, había nombrado de coronel al sujeto de más crédito en la campaña por su honradez, y que al mismo tiempo ha hecho grandes servicios, y estuvo en la acción del 24 de septiembre, cual lo es don Bernabé Aráoz; así podré arrastrar los vecinos de esta jurisdicción hasta Salta y Jujuy (Documentos del Archivo de Belgrano, Tomo VI, Bs As. 1914, página 299).
Fue así que Aráoz participó en la Batalla de Salta el 20 de Febrero de 1820, cubriéndose de Gloria. En el parte respectivo, fechado en Salta el 27 de febrero de 1813, el general Manuel Belgrano relataba al poder central que la acción duró tres horas y media, y ha sido muy sangrienta tanto en el campo como en las calles de la ciudad. Los enemigos se han comportado con mucha energía y valor, pero tuvieron que ceder al ardor, fuego y entusiasmo patriótico del ejército de mi mando, que sin desordenarse llevaba la destrucción y la muerte por doquiera que acometía (Belgrano Manuel, autobiografía, carta del 24 de noviembre de 1812, en Tucumán).
Agregaba: No hallo, Excelentísimo, expresión bastante para elogiar a los jefes, oficiales, soldados, tambores y milicia que nos acompañó del Tucumán al mando de su coronel don Bernabé Aráoz (Manuel Belgrano, autobiografía, parte de la acción de la Batalla de Salta, fechado el 23 de febrero de 1813). Es tradición que don Bernabé Aráoz, solicitó al general Belgrano el honor de encabezar la carga junto a sus “Decididos”.
Vilcapugio y Ayohuma
También auxilió al general Manuel Belgrano al comando del regimiento VI° en Vilcapugio y Ayohuma. En diciembre de 1813 el general escribió desde Humahuaca, mientras reorganizaba sus fuerzas luego de sus dos recientes derrotas militares: Esperando yo sostener al coronel Aráoz, y ahora me da los mayores cuidados. Pues interesa salvar así a la gente, como la que conduce el expresado Aráoz (Archivo General de la República Argentina, Tomo VII, Período de la Independencia, año 1813, página 144).
El enérgico coronel tucumano hacía lo imposible para auxiliar a las tropas en retirada, siendo picados en su retaguardia por las avanzadas realistas. Reiteradamente el tucumano demostraba su capacidad de organizador y caudillo de hombres.
Nuevamente la frontera norte estaba en llamas y era amenazada por un poderoso ejército español. En enero de 1814, el general José de San Martín asumió la jefatura del Ejército del Norte. Resultaba imperioso reestructurar la administración de gobierno de tan extensas jurisdicciones. La realidad de la guerra hacía imperiosa la necesidad de sentar una plaza fuerte, no sólo en lo militar, sino también en lo institucional. Belgrano y San Martín influyeron mucho en la designación de Aráoz como primer gobernador de Tucumán, lo que refuerza la idea que era “el hombre elegido” por ellos.
En carta al Director Gervasio Antonio de Posadas, fechada el 2 de marzo de 2014 San Martín escribía: El coronel de milicias, don Bernabé Aráoz, es un sujeto que me aventuro a asegurar, no se encuentran 10 en América que reúnan más virtudes. Espero que usted le escriba para lisonjearlo. Aráoz es el más honrado y el más completo que se conoce en la Provincia (Memoria de Gervasio Antonio de Posadas. Nueva Granada. 1810-1819, Madrid 1820, página. 71).
De inmediato, en atención a su plan continental, mandó a construir un fuerte para defensa e instrucción de tropas, que se conocería como La Ciudadela. Desde entonces Tucumán se convertiría en el centro de comando de la guerra en el Norte y plaza fuerte del Ejército. En sus “Memorias” el general La Madrid remarcó que su tío Bernabé Aráoz se puso a la cabeza de la construcción, aportando materiales de su propio peculio.
En la visión castrense de San Martín y práctica de Belgrano, había que separar jurisdiccionalmente Salta, cuya clase dirigente era mayoritariamente pro realista, de Tucumán, cuya población había demostrado su fidelidad a la causa revolucionaria. Para la empresa, no había mejor candidato que Bernabé Aráoz. Un hombre probado en la guerra, caudillo popular, hábil político y eficaz administrador. Estos conceptos fueron decisivos para su nombramiento.
El Director Posadas finalmente dicta el Decreto de fecha 8 de octubre de 1814 creando la Provincia del Tucumán, desmembrando definitivamente la jurisdicción de Salta, por entonces bajo el poder realista. Santiago del Estero y Catamarca quedaron asimismo bajo la jurisdicción de Tucumán, con asiento de gobierno en la ciudad de San Miguel.
El congreso
Como gobernador organizó y alentó en 1816, el Congreso que nos dio libertad e independencia el 9 de julio de ese año. Abrió su casa para las reuniones preliminares y organizó hasta en los detalles mínimos todo lo atinente al normal desarrollo de las deliberaciones, prestando incluso la mesa, donde finalmente se firmó el acta de la independencia.
Nuevamente el general San Martín, ya al frente del ejército en Mendoza, escribió al congresal por esa provincia Tomas Godoy Cruz: Ya habrá usted visto al virtuoso y amable don Bernabé Aráoz, déle mis amistosos recuerdos. Celebro que no haya sido exagerada la apreciación que le hice sobre el virtuoso gobernador intendente de Tucumán, Hay pocos americanos comparables a él (Carta del general José de San Martín a Tomás Godoy en Mendoza el 19 de enero de 1815). El 9 de Julio, encabezó la comitiva junto a Francisco Laprida, que fueron a agradecer a Dios por la libertad en una misa en la iglesia de San Francisco. A la noche, fue anfitrión en su propia casa del baile de la Independencia. Pero nubes negras se cernían a lo lejos sobre la Revolución y sus protagonistas.







