Resumen para apurados
- La iglesia San Francisco reabrirá en Tucumán el 4 de octubre con una misa por el día del santo de Asís, tras obras de refacción supervisadas por el municipio capitalino.
- La intendenta Rossana Chahla y su gabinete recorrieron los avances edilicios del interior del templo histórico, que demandó trabajos previos de recuperación para poder abrir.
- Aunque el recinto retomará las actividades religiosas para la comunidad, aún restarán etapas de obra por encarar para completar la restauración integral del edificio.
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La intendenta de la San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, visitó la iglesia San Francisco para observar el avance de las obras de revalorización que se llevan adelante allí desde hace largo tiempo, y les puso una linda presión a los miembros de la Comisión de Puesta en Valor del Conjunto Franciscano: quiere que las puertas del templo se abran el domingo 4 de octubre -Día de San Francisco-, con la celebración de una misa al mediodía.
“Nos dijo que ella está pensando en esa fecha. Para nosotros es una alegría, que tiene que ver con una meta cumplida. Si bien faltan muchas cosas por hacer en el edificio -hay sectores que tienen más de 200 años-, la idea de abrir las puertas a la comunidad nos mantenía muy motivados”, festejó Daniel Mafud, integrante del equipo.
Durante la visita, Chahla estuvo acompañada por el secretario de Obras Públicas municipal, Claudio Bravo; por la directora de Planificación Urbanística, Guadalupe Rearte, y por el subdirector de Planificación Urbana, Marcelo Beccari. “La intendenta viene apoyando desde los primeros días de su gestión la tarea de la comisión. No solo con ir a ver de qué se trata cada una de las etapas, sino interesándose por el trabajo de puesta en valor de nuestro patrimonio histórico, arquitectónico y cultural, que hace a la a la identidad de nuestra comunidad”, agregó Mafud.
Las obras se encuentran en la última etapa de la intervención sobre el interior del templo: se trata de tareas estructurales, de refuerzos y de reparación de grietas. Según indicó Rearte, esta cuarta etapa de la revalorización -que ronda un 75% de avance- comenzó en marzo, luego de que se completó la restauración de la fachada. Una vez concluida, arrancará la siguiente fase, centrada en la restauración de la pintura interior, para la cual se prevé la incorporación de expertos dada la relevancia histórica del templo.
Se trata, además, de la etapa más esperada por los fieles, ya que de ella depende que el interior del templo pueda reabrirse al público y retomar actividades como la misa.
Un minucioso análisis sobre el estado de las columnas y del suelo, realizado por el estudio del ex rector de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) Sergio Pagani, no halló daños estructurales de gravedad. Por eso, en techos y en las naves laterales, donde se observan andamios y trabajos de apuntalamiento, las intervenciones apuntan a consolidar la estructura existente más que a resolver fallas mayores.
Mafud precisó que el templo permanece cerrado desde 2018, cuando desprendimientos de revoques y una serie de grietas y fisuras encendieron la alarma sobre su estado estructural. Entonces, un grupo de ciudadanos se organizó para impulsar su recuperación. La Comisión de Puesta en Valor del Conjunto Franciscano es presidida por Olga Paterlini, y la integran, entre otros, y además de Mafud, Andrés Nicolini, Nilda Velásquez y Ana Chiarello-. En 2019 este equipo empezó a ejecutar un plan, que combina la elaboración de pliegos de intervención, la búsqueda de financiamiento y la ejecución de las distintas etapas, siempre con la mira sobre la reapertura del templo a la comunidad. En el proceso, precisó, participan activamente expertos de las áreas de patrimonio y de historia de la UNT.
El exterior
Las primeras etapas se concentraron en el exterior: primero se retiraron los andamios que cubrían la fachada sobre 25 de Mayo, y luego se avanzó sobre el frente de calle San Martín. Mafud remarcó que ese trabajo no se limitó a los revoques, sino que incluyó la recuperación de molduras, cornisas y balaustrada, además de dotar de estabilidad estructural a la vereda perimetral. “No se trata solo de reparación; llevar a cabo estas tareas implica que no haya peligro para la circulación peatonal”, explicó.
La etapa actual, la más decisiva, se concentró en dar seguridad estructural al interior para permitir el reingreso del público. “Se trabajó con la recuperación de las bóvedas, sellando grietas”, explicó Mafud. Y detalló que en varios sectores fue necesario intervenir tanto desde abajo como desde arriba, incorporando resinas epoxi y fibras de carbono para consolidar la estructura. Aclaró, además, que en algunos tramos los revoques aún no se tocaron de manera deliberada: serán completados más adelante, luego de la recuperación artística, para no comprometer ese trabajo.
Mafud confirmó que aún restan intervenciones en la capilla del Santísimo y en la sacristía, donde todavía es necesario un trabajo de recuperación estructural. De hecho, destacó que quedan pendientes los claustros, nuevas intervenciones estructurales y las futuras recuperaciones artísticas, propio de un edificio con sectores de más de 200 años de antigüedad. “incorporar la cultura del mantenimiento es muy importante, debemos hacer hincapié en la necesidad de mantener las estructuras”.










