Cartas de lectores: pruebas PISA

Hace 5 Hs

Los peores resultados en 20 años. ¿A alguien le puede sorprender? Parece que sí. La mediocridad a la orden del día, tomando el dato como caballito de batalla para las pujas electorales futuras. Nuestro sistema educativo sigue en manos de personajes ligados estrechamente a la política vernácula y su desarrollo. Por ende... los resultados actuales. Paso a opinar sobre las causas. 1) Nunca un plan educativo definido desde una visión de futuro como país. Salvo el de Sarmiento. 2) La meritocracia desaparecida, sólo la necesidad de mostrar resultados positivos por exigencias burocráticas -“cumplo y miento”-. 3) La educación no está enfocada en que los alumnos aprendan, en muchos casos, con que memorice, bien,  gracias. 4) La currícula común debe existir como pilar de un plan educativo, pero es un sinsentido enseñar lo mismo, de la misma manera, a alumnos de diferentes características (la Puna, Capital Federal). Las escuelas deberían tener independencia para establecer sus metas, objetivos. Y también autoevaluarse. Impensado y terrorífico para la anquilosada mentalidad de centralización existente. 5) Los países con alto rendimiento en pruebas internacionales tienen una docencia de élite, con salarios altos -mejor no hablemos de nuestras “capacitaciones” o entraremos en terreno pantanoso-. 6) Por esto, allí es natural la evaluación anual a docentes, como instrumento de información para su mejora -recuerden las ocasiones en que provincias se atrevieron a sugerir una evaluación a docentes, los paros y los gremios docentes a la orden-. 7) Aducen los obsecuentes de siempre para ilustrar a la sociedad: “la inversión es insuficiente”. Gente: al dinero hay que saber invertirlo, no sólo gastarlo. Todavía recuerdo la impotencia que sentía como directora cuando se distribuyeron computadoras en la zona rural a los alumnos de escuelas secundarias sin haber realizado análisis previo y planificación ni consulta a la docencia. No sabían usarlas, es más, ni los docentes sabían. Pero se cumplía con una política de organismos internacionales (los que enviaron el dinero), pero sirvió para hacer política vernácula. El famoso latiguillo: “no hay decisión política” goza de excelente salud en el rubro educación. Pero claro, para eso deberíamos tener políticos preparados, ¿no?

Hilda Cristina Ponce

kityponse@gmail.com

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