Cartas de lectores: Hemingway, el hombre que escribía de pie

Hace 4 Hs

Fue el hombre que escribía de pie. Dicen que Benjamin Franklin, Charles Dickens y Vladimir Nabokov escribían o trabajaban muchas veces de pie. Pues bien, Ernest Hemingway pertenecía también a esa particular estirpe de escritores. Lo hacía frente a un alto pupitre, con su máquina de escribir Royal. Tal vez esa imagen defina mejor que otra al hombre que necesitaba cambiar la perspectiva, mantenerse en movimiento o estar siempre en combate, inclusive cuando buscaba una frase exacta. Ernest Miller Hemingway nació el 21 de julio de 1899, en Oak Park, Illinois, el mismo año en que en nuestro país nacía Jorge Luis Borges. Y también nos dejó en un mes de julio: el 2 de julio de 1961, en Ketchum, Idaho. Este año se cumplen 65 años de su partida. Tenía apenas 61 años. Gran narrador, hombre de mundo, vivió en múltiples lugares. París, entre 1921 y 1926, fue uno de ellos. Allí conoció a escritores y artistas que marcarían la literatura del siglo XX, en aquella ciudad de la luz que evocaría años después en París era una fiesta, publicado póstumamente. De chico no fue un buen alumno. Las clases lo aburrían y prefería la experiencia directa y el deporte. Su madre le estimulaba el estudio del cello, mientras su padre le transmitía el gusto por el rugby y el boxeo. Obsesivo con la escritura, podía rehacer un párrafo una y otra vez. “Si es necesario rehacerlo 17 veces, así se hará”, diría alguna vez. La guerra atravesó su vida y su literatura. En la Primera Guerra Mundial fue conductor de ambulancia y sufrió graves heridas. Cubrió como corresponsal la Guerra Civil Española y participó también en la Segunda Guerra Mundial. Nos dejó libros que ya pertenecen a la literatura universal: “Adiós a las armas”, “Por quién doblan las campanas”, “El viejo y el mar” y “París era una fiesta”. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1954.  En París, Hemingway alquiló una habitación en el último piso de un hotel de la rue Descartes 39. En el mismo había muerto el gran poeta francés Paul Verlaine. Dos grandes escritores, dos épocas distintas, unidos por un mismo lugar, coincidencias que parecen tener algo de destino.  Es más, unos versos del poema “Chanson d’automne”, de Verlaine, fueron utilizados por los Aliados como mensaje codificado para la Resistencia francesa antes del desembarco en Normandía. El 1.º de junio de 1944, por Radio Londres, se escucharon los tres primeros versos. El 5 de junio se emitió la segunda parte, indicando a la Resistencia que debía intensificar los sabotajes. Al día siguiente, el 6 de junio, comenzaba el desembarco en Normandía. Allí también estaba, como testigo y corresponsal, Ernest Hemingway.  Hemingway acompañó a las tropas estadounidenses a bordo de una lancha de desembarco frente a Omaha Beach. Como corresponsal civil, no se le permitió desembarcar, pero pudo observar de cerca aquella jornada que cambiaría la historia de Europa. Tuvo sucesivamente cuatro esposas, una vida privada agitada y una conflictiva relación con el alcohol. Vivió en España, París, Estados Unidos y Cuba, hasta que definitivamente dejó la isla cuando se entorpeció la relación con el país del norte. Y hay una historia simpática que todavía lo mantiene vivo en Key West. Hemingway tenía un gran afecto por los gatos. En 1935, un capitán de barco le regaló un gato blanco de seis dedos, al que llamó Snow White. Hoy, en la casa donde Hemingway vivió y escribió, convertida en museo, deambulan casi 60 gatos, algo que pudo constatar un hermano mío que visitó la casa museo en su oportunidad. Muchos descienden de aquel primer felino y llevan el gen de la polidactilia. Caminan libremente por la casa y los jardines, como si fueran los verdaderos dueños del lugar.  Han pasado 65 años desde su fallecimiento, pero sus libros siguen ahí, recordándonos que no fue solo un escritor célebre, sino también un aventurero, un bohemio y tal vez uno de los más grandes narradores de la literatura universal.  Vaya nuestro homenaje a uno de los mejores narradores de la literatura universal.

Juan L. Marcotullio                            

Marcotulliojuan@gmail.com

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