Resumen para apurados
- Atlético Tucumán empató sin goles ante Belgrano el sábado en el José Fierro, priorizando el orden defensivo para sumar en la tabla de promedios.
- Con un plantel acotado, Julio Falcioni consolidó una estructura defensiva que mejoró la cosecha de puntos respecto del torneo anterior, aunque le cuesta generar juego.
- El Decano enfrentará a Racing y River con el desafío de sostener su solidez defensiva y lograr mayor eficacia ofensiva para empezar a ganar de local.
El empate entre Atlético Tucumán y Belgrano volvió a exponer una disyuntiva incómoda. ¿Cuánto vale sumar de a uno como local? ¿El equipo debe recuperar la ambición en el Monumental? ¿O debe conformarse con seguir cosechando unidades en partidos en los que antes ni siquiera lograba hacerlo? Son algunas de las preguntas que se hizo buena parte del hincha “decano” al retirarse del José Fierro el sábado y que, de alguna manera, también permiten entender buena parte de las decisiones que toma Julio César Falcioni cada vez que Atlético entra a la cancha.
Porque el “Emperador” puede no ser siempre directo en sus explicaciones, pero su postura es bastante clara. Conoce el equipo que tiene y parece tener bien definido hasta dónde puede exigirle a este plantel. Tiene más presente que nadie que Atlético necesita sumar, que la tabla de promedios empieza a apretar (especialmente pensando en el próximo año, cuando hoy comenzaría en el puesto 28°) y que cada punto tiene un valor especial para un conjunto al que, no hace tanto, le costaba horrores acumular unidades. Por eso, tal vez, su postura no pasa por arriesgar de más. El “Decano” busca hasta donde considera razonable y, por encima de cualquier otra cosa, intenta no perder nunca el orden.
El sábado volvió a quedar reflejado. Falcioni realizó solamente tres cambios (el primero, a los 71’) y ninguno modificó sustancialmente la estructura del equipo. Fueron variantes prácticamente puesto por puesto, sin abandonar el esquema con un solo delantero. Eso no significa necesariamente que estuviera conforme con lo que veía, sino que representa una señal concreta: el entrenador no quiere desarmar un funcionamiento que considera la principal fortaleza de su equipo. Y también entiende que el banco tampoco le ofrece demasiadas alternativas para hacerlo.
“Yo creo que estuvimos muy apurados. Nos pasa cuando jugamos de local: trasladamos mucho y chocamos mucho, a veces innecesariamente. Ese traslado de pelota hace que se nos achiquen los espacios y terminemos siempre en el medio, donde hay mucha gente y es muy difícil lastimar al adversario”, analizó el DT después del partido.
Su diagnóstico resulta preciso y permite entender que Falcioni, más que nadie, reconoce las limitaciones ofensivas de su equipo. Quizás por eso tampoco considera conveniente exigirle mucho más de lo que puede ofrecer. Cada vez que tiene la oportunidad recuerda aquel 2-1 frente a Sarmiento en el Monumental, cuando Atlético perdió el orden intentando encontrar el empate, quedó mal parado y terminó recibiendo el segundo gol. Fue una lección que parece haber quedado grabada en el libreto del entrenador: El equipo puede buscar, pero nunca a costa de desordenarse.
“Repito formaciones porque tenemos un plantel muy acotado y de esa manera tratamos de sostener los rendimientos de los jugadores. Permanentemente tratamos de modificar algunas cosas, pero nos cuesta mucho”, explicó.
Ahí aparece, entonces, la valoración del punto. Una postura que algunos hinchas todavía discuten y que otros defienden a capa y espada. “No pudimos ganar, pero creo que el equipo estuvo ordenado, claro y sumó en los dos partidos, que eso es lo importante. Estamos sumando permanentemente, cosa que no sucedía. Seguramente todos queremos ganar, todos queremos ser un poquito más agresivos. Nos falta seguramente en la definición, porque los dos partidos terminamos en cero”, aseguró Falcioni.
El entrenador tampoco pretende esconder la naturaleza de los partidos que propone su equipo. “Han salido partidos que a lo mejor no son muy agradables a la vista, pero nuestro fútbol argentino es así: no podés darle espacio al rival y tenés que tratar de romperlo. Cuando no lo lográs, salen este tipo de partidos, con mucho lanzamiento largo y donde los espacios para los que atacan se achican siempre”, agregó.
Del lado de los jugadores, las sensaciones también son mixtas. Los rostros después del encuentro y camino al vestuario dejaban cierta frustración, aunque frente a los micrófonos el discurso volvía a poner en valor el punto. “Antes había partidos en los que no podíamos sumar y ahora lo estamos haciendo contra equipos grandes, contra el campeón. Más allá del empate, lo importante es seguir sumando”, explicó Manuel Brondo.
Y en su análisis hay un dato que lo respalda: Atlético mejoró o, como mínimo, igualó su cosecha respecto del Apertura en cada una de las fechas disputadas hasta ahora. Frente a Independiente Rivadavia empató cuando antes había perdido; contra Central Córdoba ganó después de haber igualado; ante Huracán, Sarmiento y Estudiantes de Río Cuarto repitió resultados (empate, derrota y victoria, respectivamente); mientras que frente a Instituto y Belgrano consiguió un punto después de haber perdido ambos encuentros en el torneo anterior.
Claro que sumar más no elimina las falencias. Consultado sobre las dificultades ofensivas del equipo, Brondo apuntó justamente a la falta de precisión en los metros decisivos. “Nos falta un poco de claridad para terminar bien las jugadas, para finalizar mejor los centros. Hoy tuvimos varios remates que se fueron afuera. Creo que, consiguiendo esa claridad, podemos llegar a ser más efectivos”, analizó.
Ahora vendrán dos pruebas que seguramente volverán a colocar la discusión sobre la mesa. Atlético visitará a Racing en Avellaneda este domingo y luego recibirá a River en el Monumental. “Se vienen dos partidos complicados. Trataremos de seguir por la misma línea y seguir sumando”, anticipó Brondo.
Y tal vez allí esté, justamente, la respuesta provisoria a aquellas preguntas que quedaron flotando el sábado por la noche. Para Falcioni, hoy Atlético no parece estar obligado a elegir entre sumar o ser ambicioso: primero necesita garantizar una cosa para luego intentar la otra. El equipo aprendió a protegerse, a competir y a no irse con las manos vacías con la facilidad de antes. El desafío que viene será descubrir si, sin renunciar a ese orden que tanto costó construir, puede empezar a animarse un poco más. Porque sumar de a uno tiene valor; la verdadera discusión es cuándo llegará el momento de transformar esos puntos en victorias, particularmente como local, condición en la que todavía no ha podido festejar en este Clausura.












