Nueva ley de biocombustibles: el sector del bioetanol prepara un "plan B" si no hay acuerdo en el biodiésel
Las provincias azucareras y productoras de maíz analizan desdoblar el proyecto oficial y avanzar con una iniciativa exclusiva para el etanol. Advierten que las diferencias entre las empresas de biogasóleo condicionan el tratamiento en el Senado.
Resumen para apurados
- Productores de bioetanol de Argentina propusieron en Tucumán desdoblar la Ley de Biocombustibles ante las trabas internas en el sector del biodiésel.
- La falta de acuerdo entre grandes y pequeños fabricantes de biodiésel frena el debate en el Senado, pese al consenso existente en la cadena de caña y maíz.
- De avanzar este plan alternativo, el bioetanol incrementará su corte obligatorio, habilitará vehículos flex y abrirá nuevos mercados provinciales.
El debate por una nueva Ley de Biocombustibles volvió a exhibir el consenso que mantienen las provincias sucroalcoholeras del NOA y las de producción de bioetanol de maíz, como Córdoba. Sin embargo, las posibilidades de que avance en el Congreso nacional un proyecto unificado están condicionadas por la falta de acuerdo entre las empresas de biodiésel por estos tiempos. La demora en lograr que alguno de los proyectos llegue al recinto del Senado ha generado inquietud y modificado el clima dentro del sector de bioetanol, tanto en la cadena vinculada a la caña de azúcar como de maíz.
Por ello, la posibilidad de que las diferencias dentro del biodiésel demoren el tratamiento parlamentario ha llevado a este grupo de la Liga Bioenergéticas de Provincias (Córdoba, Tucumán, Salta y Jujuy) a pensar en un plan B, es decir, una alternativa sin el complejo de biogasóleo.
Patrick Adams, referente de la Cámara de Bioetanol de Maíz, sostuvo que el sector está dispuesto a impulsar un proyecto específico para el etanol si no se alcanza un acuerdo que permita avanzar con la iniciativa integral. “Estamos muy optimistas con la nueva ley”, afirmó en el marco de la II Cumbre de Bioetanol que se realizó en Tucumán.
“Esta vez lo que vamos a pedir claramente es que se trate una ley de bioetanol, que se desdoble el proyecto. Que incluya todo lo que es la mezcla exclusivamente para el etanol, que establezca lo que ya discutimos con el Gobierno nacional, con los legisladores y con Patricia Bullrich (autora del proyecto principal)”, señaló.
“Necesitamos desacoplar eso porque estás generando una parálisis en el mundo legislativo y que no juega en contra”, sostuvo.
El "plan B"
El dirigente explicó que la propuesta oficial contempla tres vías principales para ampliar el mercado del bioetanol: el incremento del corte obligatorio, la incorporación de vehículos flex y la apertura de un mercado por encima del porcentaje obligatorio.
“El proyecto oficial te da tres vectores de crecimiento: un aumento del corte, que es lo que queríamos; autoriza los autoflex, un mercado libre por encima de ese corte”, detalló. En ese sentido, Adams puso como referencia el desarrollo brasileño. “Brasil tiene 85% de autoflex y eso le genera 20 puntos de demanda extra”, afirmó.
También destacó la posibilidad de que las provincias desarrollen sus propios programas de consumo de bioetanol. “El proyecto autoriza los programas provinciales. Es decir que Tucumán, Salta, Jujuy van a poder establecer, por ejemplo, un E17 para la provincia. Van a poder mandar todas sus flotas oficiales al etanol, van a poder transformar su flota a autoflex”, explicó.
En esa misma línea, se expresó el presidente del Centro Azucarero Argentino (CAA), Jorge Feijóo, al remarcar la demora de las empresas de biodiesel. Remarcó que crecen las expectativas por el tratamiento del proyecto oficial en el Senado nacional,
"Etanol, exclusivamente"
El director de la Cámara de Bioetanol de Maíz fue particularmente enfático al referirse a la posibilidad de que las diferencias del biodiésel terminen demorando el tratamiento legislativo. “Si el sector no logra un consenso que permita un tratamiento legislativo, no te digo unánime, pero que fluido, nosotros vamos exclusivamente por el proyecto de etanol y vamos a impulsar ese que sabemos que tiene consenso absoluto y total (de Bullrich)”, afirmó.
Adams hizo hincapié, en esa línea, que los sectores petrolero y la industria automotriz no presentan una oposición al proyecto. “Tenemos al sector petrolero que no se opone, tenemos a Adefa que no se opone. Eso ya está asegurado”, señaló.
Y agregó: “Hemos sido razonables, han sido razonables ellos, no estamos forzando las cosas, estamos y tenemos un consenso con todos los actores y no queremos que otra vez quede todo de nada porque el sector biodiésel no logra encontrar un punto de acuerdo”.
El diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires (CABA), Andrés Leone, abrió la puerta durante uno de los paneles de la II Cumbre de Bioetanol a un rediseño del proyecto. “Tiene que haber un plan B, porque un biocombustible no puede frenar el desarrollo de otro. El tema del biodiésel es más complejo, es algo distinto. Hay una idea de trabajar en eso (por un texto alternativo), pero no es la intención embarrar la cancha en el Senado. Tenemos que trabajar más en equipo para lograr un consenso y apoyar una ley que no tenga inconvenientes y pueda salir”, dijo.
Qué sucede en el biodiésel
Verónica Geese, asesora y ex secretaria de Estado de Energía de Santa Fe, explicó que existen diferencias entre los distintos tipos de empresas que participan de la actividad y que esa situación dificulta alcanzar un acuerdo para avanzar con el proyecto en el Congreso nacional.
“Creo que tiene que ver con una gran diferencia que hay dentro de la cadena del biodiesel, que es muy diferente al caso del bioetanol”, señaló. En ese sentido, explicó que en el biodiésel conviven empresas con estructuras productivas y costos diferentes (pequeñas y grandes), a diferencia de lo que ocurre con el bioetanol, donde existen dos segmentos claramente diferenciados, el de caña y el de maíz.
“Dentro de la cadena hay productores de biodiesel que son a la vez proveedores de la materia prima para fabricar biodiesel de otras empresas. Entonces, esa falta de similitud entre el bioetanol y el biodiesel hace que para el biodiesel sea más difícil ponerse de acuerdo”, sostuvo.
El reclamo del biodiésel
Según Geese, el carácter transitorio de la reforma de la norma debería ser un argumento para evitar que las nuevas reglas provoquen el cierre o debilitamiento de empresas. “No es necesario con una ley que va a terminar siendo de transición, porque este proyecto de ley que está dando vueltas es un proyecto de transición, esta no va a ser una ley para siempre”, sostuvo. “Entonces, con una ley de transición ¿por qué destruir industria?”, planteó.
La ex funcionaria santafesina remarcó que el conflicto no se reduce a una discusión sobre el porcentaje de aumento del corte obligatorio. “No es una cuestión de porcentaje de incremento de los cortes. Para nada. Justamente, el único punto en el que están todos de acuerdo es en el que el corte tiene que subir”, afirmó. El problema, según explicó, está relacionado con las condiciones en las que compiten las empresas dentro de la cadena del biodiésel.
Respecto de los tiempos para alcanzar un acuerdo, Geese reconoció que el tratamiento legislativo aparece trabado. “Hoy el Gobierno nacional tiene ese proyecto en la mesa. Hay que ver si ellos quieren avanzar”, sostuvo.
También vinculó la demora con el escenario político en el Senado. “Me parece que está un poco trabada esa situación, porque no creo que quieran exponerse a una situación de perder otra vez. La Ley de Tierras creo que dejó una marca en todo lo que tiene que ver con el Senado y eso está ahí tensionando esta ley también”, afirmó.
Sin embargo, Geese planteó que la demora no necesariamente debe ser considerada negativa si permite alcanzar una normativa consensuada. “No hay apuro hoy, si vos me preguntas en hacer cambios a tontas y locas”, señaló.
Y concluyó: “Si para sacar una buena ley y que todo el mundo esté de acuerdo te lleva tres meses, seis meses más, yo prefiero eso a sacar una ley que destruya industria”.










