La campaña de maíz en la región tuvo resultados muy dispares, de acuerdo a las diferentes zonas que la componen. Esto se debe a que las condiciones ambientales y otros factores condicionaron el comportamiento de las plantas de este cultivo. Así lo consideró el productor de granos Gonzalo Blasco. “Sin duda a muchos productores les habrá ido muy bien; otros habrán tenido resultados regulares, y a otros les habrá ido mal. A raíz de ello, prefiero remitirme a lo que nos pasó a título personal y de mi empresa”, indicó.
Contó que, en general, en lo que respecta al maíz tuvo desde lotes regulares hasta lotes que estaban bien. “En lo que respecta al achaparramiento, por presencia de la ‘chicharrita’, debo decir que dependió de la zona donde sembré. Tuve mayores daños en los lugares donde se vio una mayor presión de Dalbulus maidis. Esos lotes se han caído de la línea de la rentabilidad; allí he trabajado a pérdida”, admitió.
Añadió que en aquellas zonas donde la presión de la “chicharrita” resultó de media a baja, apenas cerró los números. “Pero también tuve casos de lotes donde hay un empate técnico; es decir, está justo en la línea de recupero: recuperamos el dinero invertido”, dijo.
Por lo tanto, consideró preocupante la situación con respecto a lo sucedido con Dalbulus maidis. “Durante muchos años nuestro maíz era el cultivo más rentable, y ahora se convirtió en un cultivo que depende del todo de la presión que tengamos de la ‘chicharrita’. Si tenés mucha presión ya sabes que, seguramente no te va a ir bien o te puede ir mal; y encima, con un alto costo”, puntualizó Blasco.
A modo de ejemplo, contó una situación que le ocurrió en algunos lotes de Burruyacu. “Tuvimos que realizar hasta cuatro aplicaciones de insecticidas, lo que representa un costo alto que le sumás a la composición de costo del cultivo”, remarcó.
En definitiva, advirtió que se debe analizar la campaña de manera muy cautelosa para conocer con precisión cuáles fueron los resultados finales.














