Vuelos narcos: de la sospecha a una realidad que golpea Tucumán, Salta y Santiago del Estero
Avionetas que cruzan la frontera, pistas clandestinas, cargamentos de cocaína y organizaciones con capacidad para recuperar la droga en pocas horas. Cuatro casos ocurridos en Salta, Tucumán y Santiago del Estero muestran cómo funciona esta modalidad.
Resumen para apurados
- Organizaciones narco ingresaron cocaína recientemente a Tucumán, Salta y Santiago del Estero mediante vuelos clandestinos para comerciarla en el país.
- Cuatro casos recientes muestran el uso de pistas precarias y fronteras permeables, donde las bandas logran evacuar o recuperar los cargamentos en pocas horas.
- La consolidación de esta ruta aérea desafía a las fuerzas de seguridad y exige reforzar el control del espacio aéreo para frenar el narcotráfico en el NOA.
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La condena de cuatro personas por haber participado de un envío de droga en Rosario de la Frontera. La denuncia de vecinos que filmaron el vuelo de avionetas sospechosas en el Chaco salteño. El secuestro de 470 kilos de cocaína que habrían sido transportados por vía aérea hasta Tucumán. El hallazgo de una aeronave en Santiago del Estero que supuestamente fue utilizada para trasladar droga. Son cuatro ejemplos que demuestran que los vuelos narcos dejaron de ser una sospecha en el NOA para transformarse en una dura realidad.
Ayer por la mañana, un baqueano que recorría un campo ubicado entre las localidades santiagueñas de Argentina y Selva, cerca del límite de esa provincia con Santa Fe, encontró una avioneta abandonada en medio de un bañado. Le tomó una fotografía con su celular y dio aviso a las autoridades.
Efectivos de Gendarmería Nacional se trasladaron hasta el lugar en un helicóptero con base en Santiago del Estero -la fuerza no dispone de una aeronave de este tipo en el NOA- para llegar lo más rápido posible. Los uniformados no encontraron droga en el interior del Cessna 150, pero sí varios bidones con combustible y alimentos. Tampoco pudieron determinar el origen de la nave porque la matrícula que exhibía era apócrifa.
Según las primeras hipótesis, la aeronave sufrió un desperfecto mecánico y tuvo que realizar un aterrizaje forzoso. Los investigadores, a partir de las huellas halladas en la zona, sostienen que la avioneta tuvo contacto con el agua y luego quedó atrapada en el barro.
Por las pruebas encontradas, el juez federal Guillermo Molinari sospecha que en el Cessna viajaban dos personas que fueron rescatadas por desconocidos después del aterrizaje. La organización también habría retirado la droga del lugar en cuestión de horas, una muestra de la logística con la que cuentan las bandas que están detrás de estos envíos.
Una condena clarificadora
Un día antes de este hallazgo, en Salta, cuatro personas fueron condenadas por participar en una maniobra de transporte de droga por vía aérea. El caso salió a la luz luego de que una avioneta, por un error al momento de aterrizar, se precipitara en un campo ubicado en Rosario de la Frontera, a unos 50 kilómetros del límite con Tucumán.
En su acusación, el fiscal federal Horacio Villalba describió con precisión el mecanismo utilizado para ingresar cocaína al país por vía aérea. Señaló que los pilotos bolivianos Juan Pablo Quinteros Peredo y Henry Álvaro Mercado Cuajera cargaron la droga en una aeronave Cessna en un lugar no determinado de Bolivia y, utilizando una ruta no autorizada y sin presentar plan de vuelo, cruzaron la frontera hasta llegar a la finca conocida como “El Cóndor” o “Laguna Negra”, para aterrizar en una pista clandestina.
Según la teoría fiscal, Julián Darío Mansilla, Jonathan Alejandro Gómez y Jorge Alberto Cuellar tenían la misión de recibir la carga, almacenarla en un lugar aún no determinado y posteriormente remitirla, posiblemente, a Córdoba o Buenos Aires para su comercialización. Además, habrían sido los encargados de reabastecer de combustible a la aeronave para facilitar su regreso a Bolivia.
Estos acusados colaboraron con las autoridades. Fueron ellos quienes informaron que, tras la caída de la nave y antes de la llegada de los uniformados alertados por vecinos, tuvieron tiempo de enterrar más de la mitad de los 336 kilos de cocaína secuestrados. También habrían aportado información para identificar distintos eslabones de la organización que operaba desde Bolivia. Por esa razón, recibieron condenas de entre cuatro y cinco años de prisión efectiva.
Una sospecha en Tucumán
El 4 de junio pasado, durante un control de rutina, personal de Gendarmería Nacional detuvo a Marcos Nacif en el sur tucumano. Los uniformados descubrieron que transportaba 470 kilos de cocaína en una camioneta Toyota Hilux. La investigación quedó a cargo del fiscal federal Rafael Vehils Ruiz. Con el correr de los días también fueron detenidos Pablo Abraham Pérez, Rodrigo “Icha” Chávez, Matías Díaz, Enrique Santos Catulo y Fernando Catulo Chamas.
La principal hipótesis de los investigadores es que la droga había sido trasladada por vía aérea hasta algún punto del departamento Famaillá. Desde allí fue cargada en el vehículo para ser llevada hasta un campo de Atahona, donde sería ocultada temporalmente antes de continuar viaje hacia Santa Fe o Buenos Aires. Los investigadores esperan que alguno de los procesados aporte información sobre el funcionamiento de la organización.
La ruta salteña
Si se observan los episodios registrados en 2026, el panorama es claro: Salta continúa siendo el principal punto de ingreso de los vuelos clandestinos procedentes de Bolivia y una de las mayores preocupaciones para las fuerzas de seguridad del NOA.
Durante este año se acumularon varios hechos que refuerzan esa hipótesis. En mayo apareció una avioneta de matrícula boliviana abandonada en una finca de Los Blancos, en el departamento Rivadavia. Cuando llegaron las fuerzas de seguridad no encontraron ni a los tripulantes ni la carga, pero sí huellas de camionetas que habrían participado en una operación de apoyo terrestre. Los investigadores sospecharon que la aeronave estaba vinculada con el transporte de cocaína.
Dos meses después se registró otro episodio llamativo. Una aeronave Cessna 210 aterrizó en el aeródromo de General Mosconi y sus ocupantes, dos ciudadanos bolivianos, abandonaron rápidamente el lugar. La intervención de Gendarmería derivó en el secuestro del avión, allanamientos y detenciones. La Justicia Federal investiga si detrás de esa maniobra existe una organización dedicada al tráfico aéreo de drogas en la frontera norte.
A estos casos se sumó recientemente la denuncia de vecinos de Las Palmitas, en Alto La Sierra, también en el departamento Rivadavia. Los pobladores aseguraron haber observado al menos dos avionetas volando a muy baja altura sobre el monte y uno de ellos logró filmar una de las aeronaves. El episodio reavivó las sospechas sobre la existencia de corredores aéreos clandestinos en esa región del Chaco salteño, una zona históricamente señalada por investigadores y habitantes como vulnerable para este tipo de operaciones.
Los episodios registrados en Salta, Tucumán y Santiago del Estero muestran un patrón que se repite: aeronaves que cruzan la frontera sin autorización, pistas clandestinas, apoyo logístico terrestre y cargamentos de cocaína que luego son distribuidos hacia los principales centros urbanos del país. Para los investigadores, los vuelos narcos ya no son una hipótesis de trabajo, sino una modalidad consolidada del crimen organizado en el norte argentino.









