Resumen para apurados
- La narradora Amanda Rivero busca impulsar la narración oral paraguaya tras presentarse en Tucumán, ante la falta de fondos estatales para difundir el género.
- A pesar de la rica tradición oral del país, el sector enfrenta dificultades para conseguir apoyo público, por lo que recurre a mitos locales para conectar con el público.
- El creciente interés de las nuevas generaciones en los relatos busca afianzar el arte escénico y garantizar la transmisión de la memoria histórica en el futuro.
“La narración oral escénica en Paraguay sigue trabajando arduamente para ganar espacios. A pesar de ser un país de rica tradición de transmisión verbal, cuesta obtener fondos del Estado para difundir este arte... Hay cierto apoyo gubernamental, pero necesitamos mucho más. Lo estamos logrando con tenacidad y perseverancia”, reconoce Amanda Rivero.
En la práctica tradicional en su país, los cuentacuentos “siempre incluimos mitos y leyendas en el repertorio, porque es nuestra base para difundir nuestra historia”. Esos textos circularon en sus presentaciones durante el festival Congresales de la Palabra, realizado la semana pasada y organizado por el Ente Cultural de la Provincia.
“Como no es una obra de teatro, la reacción del público es diferente. Los relatos motivan a cada uno de acuerdo a la historia personal, porque un cuento puede revivir un pasaje vivido, generar el recuerdo de una experiencia olvidada, sea esta dolorosa o feliz”, admite.
Rivero asevera que el género “tiene un largo camino por recorrer, pero cada vez hay más gente joven que gusta de compartir relatos”. “Es demasiado importante no olvidar la historia para no cometer los mismos errores y los cuentos son eso: historias que se comparten a las nuevas generaciones para que nadie olvide lo vivido”, señala.







