¿Por qué a los jóvenes les cuesta más tomar decisiones que a las generaciones mayores?

Desde elegir qué comer hasta encontrar motivación para estudiar o entrenar, la acumulación de pequeñas decisiones tiene un costo mental. Un estudio reveló que el 84% de las personas experimenta fatiga decisional y que la Generación Z es la más afectada por este fenómeno.

¿Por qué a los jóvenes les cuesta más tomar decisiones que a las generaciones mayores?
28 Julio 2026

Resumen para apurados

  • Un estudio de Preply reveló que el 84% de las personas sufre fatiga decisional por tareas cotidianas, siendo la Generación Z la más afectada con 11 episodios de agotamiento al mes.
  • El desgaste surge al elegir qué comer, limpiar o motivarse. Ante el estrés, el 36% elige la opción más fácil y el 26% posterga decidir, a diferencia de adultos con rutinas fijas.
  • Para reducir el desgaste y cumplir metas, el 71% opta por agendar actividades con anticipación, una estrategia clave para automatizar hábitos y mitigar el impacto mental a futuro.
Resumen generado con IA

¿Qué cocinar? ¿Responder este mensaje ahora o más tarde? ¿Ir al gimnasio o dejarlo para mañana? Gran parte del día transcurre entre decisiones que parecen menores. Sin embargo, cuando se acumulan, también pueden generar un desgaste mental. 

Según un estudio sobre hábitos y toma de decisiones de Preply, la plataforma de clases particulares online, señaló que ese fenómeno conocido como fatiga decisional, afecta al 84% de las personas.

Los datos muestran además una marcada diferencia entre generaciones. La Generación Z, integrada por jóvenes de entre 18 y 24 años, afirma experimentar este agotamiento mental 11 veces por mes, una frecuencia 38% mayor a la registrada entre los baby boomers. La investigación sugiere que, cuanto más joven es la población, mayor es la sensación de saturación frente a la cantidad de decisiones que debe tomar a diario.

El estudio también revela que el 39% de los encuestados reconoce sentir estrés por la cantidad de decisiones que enfrenta, mientras que el 14% asegura experimentar esa sensación todos los días. Lejos de tratarse únicamente de cuestiones laborales o económicas, el desgaste aparece asociado a decisiones cotidianas que, por repetirse constantemente, terminan consumiendo recursos mentales.

Las consecuencias son concretas. Cuando las personas sienten que ya agotaron su capacidad para decidir, el 36% admite que opta por la alternativa más sencilla, aunque no necesariamente sea la mejor, mientras que el 26% reconoce que directamente posterga o evita tomar decisiones. Es decir, el cansancio no solo genera estrés, sino que también modifica la forma en que las personas actúan.

Entre los jóvenes aparece, además, otro dato llamativo. El 39% de la Generación Z identifica que una de las decisiones que más presión le genera es encontrar la motivación para avanzar hacia sus propios objetivos, como estudiar, hacer ejercicio o aprender una nueva habilidad. En contraste, las generaciones de mayor edad muestran una mayor tendencia a sostener rutinas ya incorporadas, lo que reduce la necesidad de decidir constantemente.

Aunque suele asociarse la fatiga mental con decisiones trascendentes, la investigación muestra que las situaciones más desgastantes suelen ser sorprendentemente comunes. Limpiar la casa o encender el lavarropas encabeza el listado de actividades que generan mayor agotamiento, mencionada por el 34% de los participantes. Le siguen la dificultad para encontrar motivación para avanzar hacia un objetivo personal (24%), decidir qué comer (19%) y aceptar o no una invitación a un evento social (19%).

La fatiga decisional también parece impactar en la posibilidad de sostener hábitos. En promedio, los encuestados dicen que les gustaría dedicar más tiempo a actividades como estudiar, entrenar o aprender una nueva habilidad, pero terminan haciéndolo con menos frecuencia. Mientras que aspiran a realizarlas 3,68 veces por semana, en la práctica lo hacen 2,85 veces, una diferencia del 23% entre lo que planean y lo que finalmente logran concretar.

Frente a este desgaste, la investigación también identifica una tendencia hacia la solución: el 71% de los encuestados ya invierte en clases programadas con antelación para sostener sus objetivos de aprendizaje. Reservar una clase con fecha y hora fija elimina, de entrada, una de las decisiones diarias más costosas: si estudiar hoy o no. Según el estudio, cuando esa decisión ya está tomada de antemano, resulta más fácil sostener el compromiso en el tiempo — un factor especialmente relevante para la Generación Z, el grupo que según los datos experimenta mayor fatiga decisional.

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